Noticias | febrero 22, 2021

Argentina. Lucila Olivera – la madre de todxs


Lucila Olivera o hermana Lucy, fue una mujer, hermana y compañera en la fe y el andar de todxs quienes compartimos sueños y caminos en la Comunidad Dimensión de Fe. A propósito de su natalicio, el 20 de febrero, hoy, como todos los días, la recordamos:

Conocí a Lucy en la iglesia de Alberdi de Mataderos, iglesia evangélica pentecostal Dimensión de Fe, hace por lo menos 12 años. Yo era una persona que necesitaba ayuda, todavía me considero un necesitado, y en Alberdi la encontré.

Encontré un grupo, una comunidad donde se practicaba con aciertos y errores el amor al prójimx y ahí la hermana Lucy, como la llamaban muchxs que la conocían era y es una persona fundamental. Si bien creo que todxs practicamos o intentamos amar al otrx, al prójimx a la patria, a nuestras familias, a nuestrxs vecinxs y a nuestrxs enemigos a la manera de Dios, muchas veces se nos hace difícil y otras no tanto, pero encontré en ella, en Lucy ese amor que se veía al recibirnos todos los días. Su esposo, el pastor Carlos, decía que “la hermana Lucy daba hasta el fondo del tacho” muchas veces sin quedarse nada para ella o para su familia, pero contaba con una fe infinita en Dios sabiendo que siempre cuidaría de lxs suyxs.

Cuidaba a su familia y a todxs lxs niñxs a quienes definía como hijxs del corazón. He visto a varixs de ellxs pasarle a visitar con sus hijxs, nietxs del corazón para ella, donde se hacía presente el agradecimiento por esos ricos platos de comida, esos viajes, esas peregrinaciones en caminata comunitaria hacia la iglesia de Alberdi, los paseos, brazos, consejos, oraciones y por tanto amor recibido.

Amaba mucho a sus tres hijas, Gabriela, Julieta y Agustina, reconocía como un milagro que las tres a su manera practicaran ese amor. Creo que es una de las cosas que más me hace pensar, y tratar de practicar, pedir y buscar ese milagro. El milagro de amar, de compartir, de dar hasta el fondo del tacho sin esperar nada a cambio.

Lucy era una luchadora que nunca bajaba los brazos en sus aflicciones, siempre buscaba una solución para las personas que a diario venían a compartirle sus problemas, tampoco la vi bajar los brazos frente a su enfermedad, transitó ese camino sin dejar de compartir sin dejar de hacer, como siempre en total disposición a todxs, también se puso a estudiar para terminar la primaria, porque decía que quería aprender a escribir y leer bien.

Yo soy compañero de vida de Julieta una de sus hijas, tenemos dos hijxs. Lautaro compartió muchos momentos con ella y Sofía la conoció hasta sus casi dos años, siempre la estamos recordando y está muy presente en nuestra familia. Su esposo decía que creía que unx sigue viviendo y trabajando más que antes después de la muerte, yo creo eso también porque la imagino a Lucy en todos los eventos importantes de la comunidad, la veo acompañando y cuidándonos a todxs en todo momento y en todo lugar, diciendo “en el nombre de Jesús” cuando las cosas se ponen difíciles.

La veo ahí caminando, riendo, cocinando, corriendo, en todos los lugares que construyó y acompañó, dando todo lo que tiene hasta el fondo del tacho.

Esteban Pizzorno

CONTACTO

Para cualquier consulta o duda que tengas escribinos aquí abajo.