{"id":20384,"date":"2023-10-20T16:41:16","date_gmt":"2023-10-20T19:41:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.todxs.com.ar\/radio\/?p=20384"},"modified":"2023-10-20T16:41:16","modified_gmt":"2023-10-20T19:41:16","slug":"la-igualdad-capitalista-es-un-oximoron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.todxs.com.ar\/radio\/la-igualdad-capitalista-es-un-oximoron\/","title":{"rendered":"La igualdad capitalista es un ox\u00edmoron"},"content":{"rendered":"<p>Ariel Petruccelli, graduado en Historia por la Universidad Nacional del Comahue y autor de obras como Materialismo hist\u00f3rico. Interpretaciones y controversias y Ciencia y utop\u00eda en Marx y la tradici\u00f3n marxista, se destaca como un investigador riguroso de la teor\u00eda marxista. En un panorama cultural donde escasean las nuevas iniciativas editoriales e intelectuales, Petruccelli y un conjunto de colaboradores decidieron lanzar la revista web Kalewche en septiembre de 2022. Acompa\u00f1ada por la publicaci\u00f3n trimestral Corsario Rojo, estas plataformas convocan a la reflexi\u00f3n desde diversas perspectivas sobre temas te\u00f3ricos, hist\u00f3ricos y contempor\u00e1neos. El Manifiesto de Kalewche, que sienta los fundamentos ideol\u00f3gicos de este proyecto, expone con claridad las posturas compartidas, abordando tanto cuestiones te\u00f3ricas complejas como controversias pol\u00edticas vinculadas a la pr\u00e1ctica de los movimientos sociales y pol\u00edticos. No esquiva temas pol\u00e9micos, a menudo a contracorriente, y aspira a influir en las conversaciones pol\u00edticas y sociales contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>En entrevista con Jacobin, Petruccelli desglosa las ideas esenciales presentadas en el manifiesto, ofreciendo su visi\u00f3n sobre cuestiones centrales en la teor\u00eda marxista actual y reflexionando sobre las pol\u00e9micas pol\u00edticas y estrat\u00e9gicas en el contexto del socialismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>MM<br \/>\nUn aspecto que me gustar\u00eda abordar es la referencia a la convergencia entre marxistas y anarquistas que mencionan en el manifiesto de Kalewche. Si bien es cierto que en la acci\u00f3n pol\u00edtica, en numerosas ocasiones, la colaboraci\u00f3n entre estas corrientes ideol\u00f3gicas es necesaria y posible, su utilidad en el \u00e1mbito de un proyecto te\u00f3rico puede resultar menos evidente. La duda aumenta cuando el manifiesto se opone a uno de los aspectos que unen al anarquismo con el marxismo tradicional: el rechazo de las instituciones de la democracia representativa del Estado capitalista, a favor de la promoci\u00f3n de estructuras como soviets, consejos y \u00f3rganos de \u00abdemocracia directa\u00bb (utilizo este t\u00e9rmino por econom\u00eda, aunque no es completamente preciso). Dado este rechazo, surge la pregunta de qu\u00e9 queda entonces de la colaboraci\u00f3n te\u00f3rica entre anarquistas y marxistas. \u00bfC\u00f3mo interpretas este punto y cu\u00e1l es tu perspectiva al respecto?<\/p>\n<p>AP<br \/>\nYo dir\u00eda que tanto las previsiones estrat\u00e9gicas del marxismo y del anarquismo (en sus diferentes formas) se han visto frustradas: la prueba es que no vivimos en ninguna forma de comunismo; el capitalismo sigue vivito y coleando. Ideol\u00f3gicamente, cada tradici\u00f3n puede aferrarse a sus convicciones y ofrecer una \u00abexplicaci\u00f3n\u00bb que deje conformes a sus integrantes sin necesidad de revisar mucho nada. Esta actitud defensiva es perfectamente comprensible, y su fuerza no puede ser menospreciada.<\/p>\n<p>Las distintas tradiciones pol\u00edticas suelen aferrarse a ciertas premisas, y ello explica muy bien por qu\u00e9 los revolucionarios casi nunca extraen de la historia las conclusiones que parecen obvias a los conservadores, y viceversa. Sin embargo, por mucho cari\u00f1o y respeto que uno tenga por la tradici\u00f3n de la que abreva, intelectualmente \u2014si asumimos en serio una postura cr\u00edtica\u2014, es necesario examinar las cosas con todo rigor, por duro que sea. Las querellas entre anarquistas y marxistas del pasado no pueden ser olvidadas, pero debemos ir m\u00e1s all\u00e1 de ellas.<\/p>\n<p>Para m\u00ed es evidente que hay aspectos que cada tradici\u00f3n debe revisar. La tradici\u00f3n marxista, con las excepciones del caso, tendi\u00f3 a ser poco cr\u00edtica respecto al poder, la centralizaci\u00f3n y la burocracia. La tradici\u00f3n anarquista fue mucho m\u00e1s cr\u00edtica, pero es innegable que el precio fue cierto irrealismo que le dificult\u00f3 dejar de ser una fuerza minoritaria. Pero claro, el \u00abrealismo\u00bb marxista, a largo plazo, no lo parece tanto, mientras que algunos aspectos de la cr\u00edtica anarquista merecen ser reevaluados.<\/p>\n<p>El marxismo tendi\u00f3 a ser poco cr\u00edtico en relaci\u00f3n a las nuevas tecnolog\u00edas, manteniendo en general la esperanza de cierta neutralidad de las mismas que habilitar\u00eda, eternamente, usos ben\u00e9ficos o negativos de cualquiera de ellas. Algunas corrientes anarquistas plantearon m\u00e1s reparos, algunos simplistas, otros muy agudos. La idea de que cualquier tecnolog\u00eda puede tener usos diversos, en s\u00ed, no es errada, pero hay grados y grados.<\/p>\n<p>Hay tecnolog\u00edas con mayores y menores potenciales liberadores u opresivos. La imprenta y la prensa escrita se asocian hist\u00f3ricamente con movimientos revolucionarios: de la reforma protestante al bolchevismo, la impresi\u00f3n fue clave. El potencial revolucionario de la radio ya no es tan claro, y de hecho al parecer ha sido el nazismo el que hizo un uso m\u00e1s efectivo de la misma. Con la televisi\u00f3n ya pasamos a otro plano. Terry Eagleton apunt\u00f3 que el problema con la TV no es el contenido ideol\u00f3gico que difunda, sino el tipo de pr\u00e1cticas que promueve. Mirar TV es casi por definici\u00f3n una actividad privada que demanda una atenci\u00f3n exclusiva (a diferencia de la radio, que uno puede escuchar mientras hace otras cosas), en actitud pasiva y que demanda mucho tiempo, que se sustrae, por ejemplo, al dedicado a actividades colectivas. La televisi\u00f3n promueve una cultura privada y de consumo. Esto no cambia porque se est\u00e9 viendo un documental sobre la revoluci\u00f3n cubana.<\/p>\n<p>Las nuevas tecnolog\u00edas digitales \u2014con su car\u00e1cter deliberadamente adictivo y con su potencial de vigilancia\u2014 nos colocan ante otros desaf\u00edos, ante los cuales el anarquismo se ha mostrado, en general, m\u00e1s sensible. Hace unos tres lustros un colectivo de activistas libertarios que se dedicaba a ofrecer seguridad inform\u00e1tica a grupos pol\u00edticos y sindicales de izquierda escribi\u00f3 un breve texto: \u00abTenemos que hablar de Facebook\u00bb. All\u00ed planteaban, entre otras cosas, los riesgos de facilitar informaci\u00f3n a una escala que no hubieran podido ni so\u00f1ar las viejas polic\u00edas pol\u00edticas. Nadie les hizo caso: la izquierda abri\u00f3 masivamente muros de Facebook. Debemos preguntarnos c\u00f3mo podr\u00edamos militar hoy en condiciones de clandestinidad. \u00bfO es que pensamos que ya no habr\u00e1 embates autoritarios?<\/p>\n<p>Hay mucho espacio tambi\u00e9n de colaboraci\u00f3n intelectual entre marxistas y anarquistas en el campo de la militancia ecologista. Desde luego que hay excepciones, pero en l\u00edneas generales el anarquismo tuvo m\u00e1s recaudos que el marxismo ante muchas cuestiones que se llamaron \u00abprogreso\u00bb y de las que hoy vemos claramente sus costados negativos; como as\u00ed tambi\u00e9n ante las intervenciones del Estado. Durante la pandemia las corrientes anarquistas tuvieron m\u00e1s reflejos cr\u00edticos ante lo que en otros sitios he denominado \u00abtalibanismo sanitario\u00bb. Es verdad que, en sus posicionamientos cr\u00edticos, a la tradici\u00f3n anarquista muchas veces le falt\u00f3 solidez cient\u00edfica, pero el mayor rigor cient\u00edfico de los intelectuales marxistas (no todos, desde luego) muchas veces ha ido de la mano de ciertas ilusiones.<\/p>\n<p>Por otra parte \u2014nuevamente, con excepciones aqu\u00ed y all\u00e1\u2014, ambas tradiciones buscaron afianzarse en la clase trabajadora, fueron mucho m\u00e1s ilustradas que rom\u00e1nticas, valoraban a la ciencia, ten\u00edan objetivos universalistas y los programas y objetivos pol\u00edticos les interesaban m\u00e1s que la identidad. Hoy, en medio del auge posmoderno de los relativismos identitarios, con toda su carga rom\u00e1ntica y particularista, ambas tradiciones deber\u00edan hacer un frente com\u00fan. El objetivo de la liberaci\u00f3n universal (no la liberaci\u00f3n de una parte) es su patrimonio compartido y plenamente reivindicable.<\/p>\n<p>MM<br \/>\nEn el manifiesto cuestionan el ciclo progresista latinoamericano como una forma de \u00abestatismo burgu\u00e9s\u00bb. \u00bfCrees que esta definici\u00f3n aplica tambi\u00e9n a las experiencias m\u00e1s radicales de Venezuela y Bolivia, sobre todo en los momentos de mayor confrontaci\u00f3n con las clases dominantes y de m\u00e1s aguda movilizaci\u00f3n social? \u00bfSe puede decir que Hugo Ch\u00e1vez fue, a la manera de Per\u00f3n, un nacionalista burgu\u00e9s que quiso contener a las masas por medio de algunas concesiones sociales? Si no fuera el caso, \u00bfc\u00f3mo caracterizar las experiencias m\u00e1s radicales del progresismo latinoamericano?<\/p>\n<p>AP<br \/>\nCreo que s\u00ed. Pero con algunas precisiones. No simpatizo mucho con las ideas de \u00abcontener\u00bb o \u00abdesviar\u00bb a las masas. Eso parece presuponer que hay un curso y un destino prestablecido, y no es el caso. Ni Per\u00f3n ni Ch\u00e1vez tuvieron que contener o desviar a un movimiento obrero socialista por la sencilla raz\u00f3n de que tal cosa no exist\u00eda (al menos a gran escala) ni en la Argentina de 1945 ni en la Venezuela de 2000.<\/p>\n<p>En la medida en que sus proyectos no modifican las relaciones capitalistas de producci\u00f3n, pueden ser considerados burgueses, aunque no es dato menor el hecho de que son proyectos burgueses que no cuentan con el apoyo de la mayor parte de la burgues\u00eda. Esto es fuente de grandes confrontaciones pol\u00edticas, evidentemente.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter socialista de Per\u00f3n podemos descartarlo: nadie sostendr\u00eda hoy una idea tan poco acorde con las evidencias. El caso de Ch\u00e1vez es distinto: emple\u00f3 una ret\u00f3rica socialista en momentos en que la palabra socialismo estaba fuera de agenda. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la ret\u00f3rica, el supuesto socialismo de Ch\u00e1vez no pas\u00f3 de un estatismo en los marcos de una econom\u00eda bajo todo aspecto capitalista. Ni siquiera se establecieron ampliamente formas de control obrero de la producci\u00f3n, que no son necesariamente socialistas, pero pueden dar la idea de cierta b\u00fasqueda transicional. Hubo, es cierto, experiencias comunales y cooperativas, pero siempre como cosa subordinada y en sectores relativamente marginales de la econom\u00eda. Por otra parte, los resultados sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos de la experiencia venezolana distan de ser entusiasmantes.<\/p>\n<p>El caso boliviano es un poco distinto. Aqu\u00ed hubo en los or\u00edgenes un peso mayor de los movimientos sociales, una mayor autonom\u00eda popular, por decirlo as\u00ed, que en Venezuela. La ret\u00f3rica socialista fue menor \u2014se hablaba de \u00abcapitalismo andino-amaz\u00f3nico\u00bb\u2014 y el peso de lo ind\u00edgena y lo campesino, mucho mayor. Pero mirado descarnadamente, el proyecto del MAS boliviano fue una forma de desarrollismo capitalista con derechos y ret\u00f3rica indigenista. Sin embargo, luego de una d\u00e9cada de \u00abEstado plurinacional\u00bb nos encontramos con que la poblaci\u00f3n que se reconoc\u00eda como ind\u00edgena hab\u00eda descendido del 62% en 2001 al 49% en 2012. Aunque se ofrecieron muchas explicaciones de este curioso y contraintuitivo fen\u00f3meno, yo estoy convencido que el proceso de urbanizaci\u00f3n capitalista que experiment\u00f3 Bolivia en esos a\u00f1os es un aspecto clave del asunto.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se observa, recurrentemente, que ciertos procesos moleculares de larga data van en una direcci\u00f3n completamente diferente a la de los \u00abrelatos\u00bb pol\u00edticos. Desde una perspectiva genuinamente marxista debemos prestar mucha m\u00e1s atenci\u00f3n a estas corrientes subterr\u00e1neas que a los juegos de artificio verbales, por mucho que esto parezca anticuado. Pero, si lo hacemos, al menos no nos sorprender\u00e1n ciertos acontecimientos que parecen descolocar a los analistas que se toman demasiado a pecho los relatos medi\u00e1ticos, sean relatos progresistas o conservadores.<\/p>\n<p>MM<br \/>\nEl manifiesto aborda un punto particularmente interesante, que no se relaciona directamente con cuestiones pol\u00edticas, al menos no de manera inmediata. Se refiere a la defensa del \u00abrealismo cient\u00edfico\u00bb, la reivindicaci\u00f3n de la herencia de la Ilustraci\u00f3n y la valoraci\u00f3n de tradiciones que en la cultura marxista latinoamericana a menudo se subestiman, como el marxismo anal\u00edtico, lo que incluye una cr\u00edtica a la influencia de la dial\u00e9ctica hegeliana. \u00bfCu\u00e1l consideras que es la importancia pol\u00edtica o te\u00f3rica de estos asuntos para el marxismo contempor\u00e1neo?<\/p>\n<p>AP<br \/>\nYo creo que son muy importantes. Puede haber algo de \u00abdeformaci\u00f3n profesional\u00bb en mi juicio. Me dedico sobre todo a cuestiones te\u00f3ricas, y todos tendemos a valorar, a veces en demas\u00eda, lo que hacemos. Advertido de esto, creo que puedo ofrecer algunos buenos argumentos generales en favor de la necesidad del realismo cient\u00edfico. Pero me gustar\u00eda empezar indirectamente, apuntando un contraste y una paradoja. El contraste es el que se puede observar en la cultura pol\u00edtica de hace unos pocos a\u00f1os atr\u00e1s y la actualidad.<\/p>\n<p>Hasta hace no mucho, cuando yo, que a\u00fan no soy viejo, era joven, la gente se preocupaba por la veracidad de ciertos datos y afirmaciones. Se supon\u00eda que apreciar correctamente una situaci\u00f3n era un prerrequisito indispensable para actuar sobre ella. Uno quer\u00eda saber, por ejemplo \u2014y son ejemplos completamente al azar\u2014, si el desempleo hab\u00eda aumentado o no (y cu\u00e1nto) en tal lugar; o cu\u00e1nta genta hab\u00eda asistido a tal movilizaci\u00f3n; o c\u00f3mo hab\u00eda evolucionado en los \u00faltimos a\u00f1os la matr\u00edcula en las escuelas privadas. Nadie ignoraba que de todos y cada uno de esos datos se pod\u00eda hacer un uso pol\u00edtico y vincularlos a cierta \u00abimplicaci\u00f3n ideol\u00f3gica\u00bb. Si el desempleo hab\u00eda aumentado, nadie lo ignoraba, ello pod\u00eda ser empleado contra un gobierno, en el supuesto (discutible, por lo dem\u00e1s) de que era culpa suya.<\/p>\n<p>Pero, por decirlo de alg\u00fan modo, se priorizaba la informaci\u00f3n veraz por sobre los empleos ideol\u00f3gicos que se pudiera hacer de la misma. Hoy ya no es as\u00ed. Se da una prioridad casi absoluta a la \u00abimplicaci\u00f3n ideol\u00f3gica\u00bb. Ya no importa, o importa poco, si el desempleo aument\u00f3 o no. Lo que cuenta es el impacto que tendr\u00e1 en el p\u00fablico afirmar o negar que el desempleo se increment\u00f3. Esto ha llevado a situaciones absurdas, en las que se niega lo que es evidente, se afirma lo falso y se ha generado un contexto en el que la criticidad est\u00e1 acorralada.<\/p>\n<p>Por consiguiente, defender el pensamiento cr\u00edtico y el realismo cient\u00edfico es esencial para la izquierda. El fascismo puede prosperar muy bien en medio de la histeria y los gritos. La derecha reaccionaria puede apelar a los instintos m\u00e1s bajos, a las pasiones m\u00e1s primitivas, a las pulsiones m\u00e1s inconfesables. Ellas no son incompatibles con su proyecto social. Insisto: el fascismo se mueve como pez en el agua en un clima de miedo, histeria y vocingler\u00eda. Pero un proyecto genuino de emancipaci\u00f3n requiere deliberaci\u00f3n, decisiones meditadas y bien informadas, entra\u00f1a cierta dosis importante de serenidad an\u00edmica, capacidad para poner las cosas en perspectiva, subordinar lo urgente a lo importante. No es casual que el fascismo fuera intelectualmente tan pobre y el marxismo tan rico (las derechas no fascistas, liberales o conservadoras, no son obviamente tan pobres intelectualmente como el fascismo).<\/p>\n<p>Por otra parte, todo proyecto revolucionario implica ir m\u00e1s all\u00e1 del sentido com\u00fan, que est\u00e1 fuertemente modelado por la clase dominante. Entra\u00f1a, pues, necesariamente, capacidad de revisi\u00f3n cr\u00edtica. Esto significa que las polarizaciones acr\u00edticas, las creencias ciegas, las simplificaciones groseras, aunque puedan proporcionar \u00ab\u00e9xitos\u00bb a corto plazo, a largo plazo contribuyen a conformar un tipo de cultura en general, y de cultura pol\u00edtica en particular, que cierra las puertas a la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica y social. Para decirlo blanco sobre negro: el estalinismo pod\u00eda medrar muy bien con los miedos y la fe ciega. Pero esa es la derecha de la izquierda, si se me permite la expresi\u00f3n. Y ha acabado como acab\u00f3.<\/p>\n<p>Ahora bien, no se practica el realismo cient\u00edfico o el pensamiento cr\u00edtico poniendo la palabra cr\u00edtica en cada frase o proclamando que se est\u00e1 \u00absiguiendo a la ciencia\u00bb. Con esto llego a la paradoja de la que hablaba antes. Mientras socialmente los datos objetivos cuentan mucho menos que la \u00abimplicaci\u00f3n ideol\u00f3gica\u00bb, y mientras se observa un deterioro de la capacidad de intelecci\u00f3n cr\u00edtica, sugerentemente se imponen en nombre de la ciencia medidas y creencias con poco o nulo sustento. Se emplea a la ciencia como si fuera una religi\u00f3n. Y todo es tan grotesco que la expresi\u00f3n \u00abseguir a la ciencia\u00bb se ha vuelto de lo m\u00e1s popular. El problema es que se sigue a una religi\u00f3n, no a la ciencia. A la ciencia se la practica, y quienes la practican seriamente saben lo dif\u00edcil que es obtener cient\u00edficamente conclusiones taxativas, y lo insostenible que es pretender extraer de tesis cient\u00edficas recetas pol\u00edticas.<\/p>\n<p>La ciencia (o mejor dicho, ciertos estudios cient\u00edficos) pueden brindar mejor o peor sustento a un objetivo pol\u00edtico. Pero ninguna medida pol\u00edtica (y de hecho ni siquiera ninguna medida sanitaria, pese a todo lo que se dijo en los \u00faltimos a\u00f1os) es la simple conclusi\u00f3n de un estudio cient\u00edfico, que es por definici\u00f3n acotado, parcial, tentativo y siempre sujeto a revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para m\u00ed lo que ha sucedido durante la pandemia fue muy revelador. Tanto, que tengo que reconocer que me ha dejado pasmado. Nunca tuve demasiadas expectativas en la fortaleza del pensamiento cr\u00edtico: varias d\u00e9cadas de experiencia universitaria fueron m\u00e1s que suficientes para no tener muchas ilusiones. Y siempre estuve atento a la capacidad de manipulaci\u00f3n de los medios masivos de comunicaci\u00f3n. Pero lo que vivimos en esta crisis sobrepas\u00f3 ampliamente mis previsiones m\u00e1s pesimistas.<\/p>\n<p>La magnificaci\u00f3n de un problema sanitario real, pero en verdad parcial y muy sesgado, hasta convertirlo en el problema, en la amenaza principal para el mundo entero (algo absolutamente falso), no tiene precedentes. La ciega fe, carente de todo respaldo cient\u00edfico, en la eficacia de las medidas f\u00edsicas (aislamiento, mascarillas) para detener a un virus respiratorio raya en la irracionalidad. El autoritarismo con que se impusieron medidas insensatas, la negativa a ver los efectos adversos asociados a las mismas (los de los confinamientos y los de la vacunaci\u00f3n universal con productos experimentales), la mirada a cort\u00edsimo plazo (quienes dijeron que no se pod\u00eda afrontar una pandemia como si fuera un sprint, que hab\u00eda que pensarla como una marat\u00f3n, fueron considerados poco menos que criminales), la censura y las presiones sobre los innumerables cient\u00edficos que disent\u00edan total o parcialmente con los abordajes dominantes; todo esto me revel\u00f3 lo mal que estamos.<\/p>\n<p>El resultado ha sido que luego de tres a\u00f1os, al menos por lo que surge de los pa\u00edses sobre los que tenemos datos, el exceso de mortalidad no ha disminuido. S\u00e9 que digo esto y quien lo escucha se mostrar\u00e1 esc\u00e9ptico: la sensaci\u00f3n ampliamente mayoritaria es que en 2020 vivimos una cat\u00e1strofe (que casi todo el mundo cree, sin ninguna prueba, que hubiera sido peor sin los confinamientos), y que luego de 2021, con las vacunas, todo se arregl\u00f3.<\/p>\n<p>La realidad es que el exceso de mortalidad en Europa (lo pongo como ejemplo porque es el continente del que disponemos de datos m\u00e1s abundantes) ha sido casi id\u00e9ntico en 2020, 2021 y 2022 si medimos las muertes excesivas respecto a las esperables, e incluso peor en los dos \u00faltimos si empleamos la variable sanitaria (que es preferible) de \u00aba\u00f1os de vida potencial perdidos\u00bb. Esto para no hablar de la duplicaci\u00f3n de los ingresos de los diez hombres m\u00e1s ricos del mundo durante la crisis y el empobrecimiento de millones de personas. No hablemos ya de las consecuencias educativas: soy docente y padre de una estudiante.<\/p>\n<p>MM<br \/>\nEn el manifiesto reivindican el socialismo democr\u00e1tico y simult\u00e1neamente se\u00f1alan la imposibilidad de descansar en la expectativa de que la democracia directa a escala de masas resuelva todos los problemas del poder y la pol\u00edtica. A este respecto, \u00bfsigue siendo un objetivo la extinci\u00f3n del Estado (es decir, la desaparici\u00f3n de un poder p\u00fablico separado)? \u00bfQu\u00e9 balance hacen del enfoque sovietista de la democracia presente en Lenin y Trotski? \u00bfQu\u00e9 lugar deber\u00edan tener las instituciones democr\u00e1ticas ya existentes (sufragio universal, asambleas representativas, multipartidismo, estado de derecho, etc.) en una futura democracia socialista, si es que para ustedes deben tener alguno?<\/p>\n<p>AP<br \/>\nPartamos de una evidencia triste pero incuestionable. Los ensayos socialistas o comunistas del siglo XX tuvieron un oprobioso d\u00e9ficit democr\u00e1tico. La tradici\u00f3n de izquierdas, y sus te\u00f3ricos cl\u00e1sicos, eran inequ\u00edvocamente dem\u00f3cratas radicales. Por eso el divorcio entre socialismo y democracia ha sido una sorpresa hist\u00f3rica. Las razones de esta separaci\u00f3n deben ser analizadas y sopesadas cuidadosamente. Evidentemente, hab\u00eda trampas intelectuales en las que convendr\u00eda no volver a caer. Pero en mi opini\u00f3n la explicaci\u00f3n se halla m\u00e1s en las condiciones sociales en las que los intentos socialistas tuvieron lugar, antes que en alguna falencia intelectual originaria. En todo caso, visto lo visto, el compromiso intelectual y pol\u00edtico con la democracia debe ser mucho m\u00e1s firme de lo que lo fuera en el pasado.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00abdemocracia\u00bb puede significar muchas cosas. Nosotros, en el colectivo Kalewche, abogamos por una democracia que no se detenga a las puertas de las f\u00e1bricas o de los lugares de trabajo: estamos a favor de la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, la abolici\u00f3n del derecho de herencia (limitada a bienes personales, excluyendo grandes medios de producci\u00f3n o de renta) y el establecimiento de un ingreso m\u00ednimo garantizado a toda la ciudadan\u00eda y un ingreso m\u00e1ximo, con diferencias entre uno y otro de, como mucho, uno a cinco.<\/p>\n<p>La realidad de las sociedades capitalistas no tiene nada que ver con esto. Es completamente distinta y se funda en diferencias de poder y riqueza abismales: ello socava los principios democr\u00e1ticos tales como igualdad, libertad, soberan\u00eda popular, derechos y garant\u00edas individuales, libertad de asociaci\u00f3n y pluralismo pol\u00edtico. No hay ninguna igualdad sustantiva entre quien apenas tiene para comer y quine dispone de cientos de millones de d\u00f3lares; no hay libertad de expresi\u00f3n genuina si los medios de comunicaci\u00f3n son propiedad privada de grandes corporaciones; no hay soberan\u00eda si los estados est\u00e1n atados a la extorsi\u00f3n de los inversionistas (que amenazan con irse o no venir) y atenazados por la deuda; no hay soberan\u00eda popular si el marco de lo pol\u00edticamente admisible es fijado por los due\u00f1os del capital y los comportamientos incentivados d\u00eda y noche son los del consumidor, no los del ciudadano; el pluralismo pol\u00edtico es una parodia si en las elecciones se vota pero no se elige.<\/p>\n<p>La defensa de los principios y de las instituciones democr\u00e1ticas, en los marcos del capitalismo, se nos presenta como un ingente esfuerzo de S\u00edsifo: querer hacer democr\u00e1tico e igualitario a un sistema socioecon\u00f3mico basado en la desigualdad material y dominado por una aristocracia hereditaria del dinero. Ahora bien, si estableci\u00e9ramos una igualdad real y sustantiva y aboli\u00e9ramos a la aristocracia capitalista: \u00bfuna aut\u00e9ntica democracia ser\u00eda compatible con las instituciones pol\u00edticas democr\u00e1ticas existentes, o deber\u00edamos pensar en otras instituciones? La respuesta revolucionaria cl\u00e1sica es clara: a la democracia liberal se opon\u00eda la democracia sovietista; contra la democracia indirecta, la democracia directa.<\/p>\n<p>Mi posici\u00f3n es m\u00e1s matizada. Los problemas de la democracia liberal los veo fuertemente determinados por el suelo capitalista en el que germin\u00f3 antes que por problemas intr\u00ednsecos de dise\u00f1os. Pero una democracia puramente representativa, en la que el grueso de la ciudadan\u00eda se limita a votar cada tantos a\u00f1os, no me parece satisfactoria. Abogo por una combinaci\u00f3n de mecanismos directos e indirectos, pero no creo que el tipo de organizaci\u00f3n sovi\u00e9tica conocida en el siglo XX sea una respuesta adecuada. Los soviets tuvieron una vida ef\u00edmera, es verdad (luego quedar\u00eda solo el nombre, como taparrabo de una dictadura que no era del proletariado). Pero no creo que esa forma de organizaci\u00f3n pudiera funcionar adecuadamente en una sociedad a gran escala. Aunque a otra escala s\u00ed podr\u00eda funcionar.<\/p>\n<p>Una respuesta adecuada a todo esto requerir\u00eda estudios cuidadosos, ensayos y error. Lejos de m\u00ed toda tentaci\u00f3n de hallar una receta: pero s\u00ed se puede indicar un rumbo, el de la combinaci\u00f3n de formas directas e indirectas, apostando a una vida pol\u00edtica que sea \u00abde todos los d\u00edas\u00bb para la inmensa mayor\u00eda. El tema es amplio y complejo, y un tratamiento adecuado requerir\u00eda de uno o varios libros, y de muchos debates. En el \u00abManifiesto\u00bb \u2014que para el colectivo Kalewche es un punto de partida, no de llegada\u2014 simplemente nos limitamos a indicar un rumbo, que expusimos con estas palabras:<\/p>\n<p>insistir en la construcci\u00f3n permanente de una organizaci\u00f3n pol\u00edtica lo m\u00e1s democr\u00e1tica u horizontal posible, lo menos delegativa y burocr\u00e1tica que se pueda. Un organismo de gesti\u00f3n p\u00fablica imperfecto, pero perfectible en su dise\u00f1o institucional. Una democracia que \u2014dejando aqu\u00ed de lado toda discusi\u00f3n sem\u00e1ntica bizantina\u2014 tienda m\u00e1s hacia el horizonte futuro de la comuna (la ciudadan\u00eda aut\u00f3noma y activa del republicanismo rousseauniano) que hacia el horizonte conservador del estado (la ciudadan\u00eda tutelada y pasiva del liberalismo a lo Constant).<\/p>\n<p>Solo quisiera se\u00f1alar una cosa m\u00e1s: el respeto irrestricto que propugnamos por los principios y las instituciones democr\u00e1ticas no supone ning\u00fan compromiso de respetar el cors\u00e9 de un marco legal preexistente dise\u00f1ado para proteger a la propiedad privada y al capital. Tiene que haber una ruptura revolucionaria que, en tanto que tal, no respetar\u00e1 la legalidad vigente aunque deber\u00eda gozar como condici\u00f3n ineludible de una amplia legitimidad popular: sin ruptura revolucionaria estamos en una trampa, es como luchar con las manos atadas. En esto hay que ser muy claros.<\/p>\n<p>MM<br \/>\nEnfatizan la centralidad de la clase trabajadora en la lucha anticapitalista. \u00bfC\u00f3mo piensan la relaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n de clase con la cuestiones de g\u00e9nero, raciales y con otras opresiones sociales? En el manifiesto parecen poner en relaci\u00f3n el estatus hegem\u00f3nico que alcanzaron estas \u00faltimas opresiones y el olvido de la centralidad de la clase. Tambi\u00e9n afirman que \u00abLas causas del feminismo, del antirracismo, del anticolonialismo y del movimiento LGBT+ est\u00e1n plenamente justificadas y merecen apoyo. Lo cual no significa que todos los enfoques te\u00f3ricos sobre estas cuestiones sean igual de consistentes, ni todas sus propuestas pol\u00edticas parejamente reivindicables\u00bb, \u00bfen qu\u00e9 est\u00e1n pensando? M\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00edtica al punitivismo, a la cultura de la cancelaci\u00f3n y a la euforia identitaria, pareciera faltar precisiones en este punto. \u00bfPod\u00e9s ampliar?<\/p>\n<p>AP<br \/>\nPermitime que insista en este punto: si el objetivo es abolir el capitalismo, pocas dudas puede haber de la centralidad de la clase trabajadora. El capitalismo es ante todo un sistema econ\u00f3mico basado en la explotaci\u00f3n de los trabajadores: si ellos no son los actores principales el socialismo no es posible, o adoptar\u00e1 formas indeseables.<\/p>\n<p>Lo que sucede es que, ahora, pocas personas se toman en serio la posibilidad de una sociedad m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo: y si tu objetivo no es acabar con el capitalismo, entonces no tiene demasiado sentido reclamar ninguna centralidad proletaria. Por otra parte, en sentido amplio, el proletariado en su conjunto (trabajadores ocupados, desempleados y semiocupados) son hoy en d\u00eda la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Como sistema social total, desde luego, la sociedad capitalista no es solamente un sistema econ\u00f3mico, y en tanto que sistema econ\u00f3mico, no se reduce a la polaridad simple capitalistas\/asalariados. Aqu\u00ed intervienen otros sectores, segmentos y clases.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos econ\u00f3micos estrictos, puede haber formas de divisi\u00f3n del trabajo seg\u00fan el g\u00e9nero o la raza, e incluso formas de explotaci\u00f3n asociadas a las mismas. Pero como la econom\u00eda no agota la realidad, hay tambi\u00e9n dimensiones no econ\u00f3micas o no principalmente econ\u00f3micas: culturales, ideol\u00f3gicas, etc. Evidentemente, un movimiento socialista no puede reducir sus demandas a demandas econ\u00f3micas, ni puede limitarse \u00fanicamente a la opresi\u00f3n de clase. Sin embargo, as\u00ed como hay que tomar partido entre diferentes opciones pol\u00edticas de clase (\u00bfreforma o revoluci\u00f3n?, \u00bfconstruir partidos o no construirlos?, \u00bforganizaci\u00f3n por rama de industria o por oficio?, \u00bfsindicatos por empresa o por sector?, \u00bfafiliaci\u00f3n sindical voluntaria o compulsiva?, etc.), es necesario calibrar pol\u00edticamente qu\u00e9 demandas asociadas al g\u00e9nero, la raza, la etnia o lo que sea hay que apoyar, ser indiferentes o directamente combatir. No siempre las respuestas son claras, no son pocas las incertidumbres, y las opciones pueden cambiar conforme cambian las circunstancias.<\/p>\n<p>Uno de los problemas de nuestros tiempos es que, con el declive del ideario socialista y el eclipse a nivel popular de la expectativa en un cambio revolucionario, todas estas demandas no solo se han dispersado, sino que en la inmensa mayor\u00eda de los casos han adoptado formas no solo compatibles con la din\u00e1mica actual del capital global, sino en algunos casos directamente incentivadas por el mismo. Lo que Nancy Fraser denomina \u00abneoliberalismo progresista\u00bb es una muestra cabal de este proceso. Y esto est\u00e1 teniendo consecuencias a escala mundial. No deja de ser sintom\u00e1tico de la hegemon\u00eda ideol\u00f3gica del capital el hecho de que se hable poco y nada de las clases y de la desigualdad de clase. Y, sin embargo, se trata con much\u00edsima deferencia de la forma principal de desigualdad.<\/p>\n<p>El punitivismo, la cultura de la cancelaci\u00f3n y la euforia identitaria son formas perfectamente neoliberales o, como m\u00ednimo, perfectamente compatibles con el neoliberalismo y, hoy en d\u00eda, aplaudidas e incentivadas por sectores hegem\u00f3nicos del gran capital. No me parece poco defender que la izquierda debe estar consecuentemente en contra de estas pr\u00e1cticas reaccionarias, aunque se escuden en causas leg\u00edtimas (a las que en muchas ocasiones desprestigian y deslegitiman, dicho sea de paso). Y no me parece poco porque casi todo el progresismo y parte de la izquierda roja ha sucumbido a las mismas o es reticente a condenarlas: cuando hay cancelaci\u00f3n mucha gente del palo mira para otro lado. Por lo dem\u00e1s, una izquierda que ha renunciado al universalismo: \u00bfsigue siendo izquierda?<\/p>\n<p>El identitarismo particularista y las subjetividades dominadas por lo emocional pueden ser simp\u00e1ticos en sociedades ricas y estables: cuando el hambre aprieta y la crisis se hace presente aparece la cara tenebrosa del identitarismo y de las pol\u00edticas emocionales. Y, como va la situaci\u00f3n mundial en t\u00e9rminos ecol\u00f3gicos y energ\u00e9ticos, yo tengo pocas dudas de que el escenario estar\u00e1 preparado en breve para el \u00abs\u00e1lvese quien pueda\u00bb y \u00abcada quien defienda lo suyo\u00bb. Cuando las papas quemen de verdad: \u00bfc\u00f3mo se comportar\u00e1n quienes hoy practican la cultura de la cancelaci\u00f3n, avalan el punitivismo y basan su pol\u00edtica en un subjetivismo emocional identitario?<\/p>\n<p>Ante los desaf\u00edos tan grandes que afrontamos como humanidad necesitamos mucho conocimiento profundo; pero tenemos simplezas a troche y moche. El debate es m\u00e1s necesario que nunca; prolifera la cancelaci\u00f3n. Es fundamental la serenidad para pensar; sobra la polarizaci\u00f3n emocional. Hoy en d\u00eda parece casi imposible discutir si en Occidente vivimos realmente bajo un patriarcado o si es sensato que los menores de edad sean sometidos a operaciones de cambio de sexo: quien se haga estas preguntas, ni hablemos si su respuesta es negativa, se expone al escarnio p\u00fablico por parte de personas que se consideran a s\u00ed mismas, sin sombra de duda, \u00abprogresistas\u00bb e incluso de izquierdas.<\/p>\n<p>Y sin embargo, formular estas preguntas es tan importante y tan poco contrario al feminismo o a los grupos oprimidos como en el pasado era importante y nada antisocialista preguntarse si la URSS pod\u00eda ser considerada un Estado obrero o (incluso en el presente) si debe abolirse el trabajo infantil (en Bolivia existen sindicatos infantiles que reclaman la abolici\u00f3n de la explotaci\u00f3n, pero no la erradicaci\u00f3n del trabajo infantil). Son problemas complejos, contradictorios incluso, que ameritan debates informados y serenos.<\/p>\n<p>Si afirmamos que la Argentina del siglo XXI es un patriarcado, \u00bfqu\u00e9 t\u00edtulo le dar\u00edamos a la sociedad de Arabia Saudita o de Ir\u00e1n, para no hablar de la de los Baruya de Nueva Guinea? \u00bfSe trata \u00fanicamente de diferencias de grado dentro de lo mismo: el patriarcado? \u00bfO la intelecci\u00f3n adecuada de la opresi\u00f3n de las mujeres en la Argentina actual requerir\u00eda otro marco conceptual? Va de suyo, por lo dem\u00e1s, que luchar por la igualdad de varones y mujeres no requiere necesariamente aceptar que vivimos en un patriarcado, como luchar por la emancipaci\u00f3n de los trabajadores no implica de manera necesaria que se est\u00e9 de acuerdo con el an\u00e1lisis marxista del capitalismo. Con alg\u00fan matiz aqu\u00ed o all\u00e1, yo suscribir\u00eda el grueso de los an\u00e1lisis y de la perspectiva pol\u00edtica expuestos por Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser en el \u00abManifiesto por un feminismo para el 99%\u00bb.<\/p>\n<p>MM<br \/>\nEn el manifiesto constatan que todos los triunfos revolucionarios del siglo XX se dieron en contextos estatales y sociales muy diferentes a los actuales. Defienden entonces la necesidad estrat\u00e9gica de una larga lucha por la hegemon\u00eda, entendida como una \u00abpaciente batalla cultural a largo plazo\u00bb en reemplazo del blitzkrieg bolchevique. Aunque adoptemos la concepci\u00f3n m\u00e1s amplia posible de \u00abcultura\u00bb, \u00bfno es una consecuencia estrat\u00e9gica insuficiente? \u00bfCu\u00e1les son las hip\u00f3tesis estrat\u00e9gicas razonables para resolver la cuesti\u00f3n del poder en las sociedades occidentales actuales; entendiendo que Am\u00e9rica Latina y buena parte de la periferia capitalista es actualmente \u00aboccidental\u00bb seg\u00fan la tradicional distinci\u00f3n marxista entre oriente y occidente (como la plantearon Engels, Kautsky y Gramsci)?<\/p>\n<p>Ademas, ustedes reivindican en el manifiesto, y me parece correcto, la diferenciaci\u00f3n entre reformistas y revolucionarios. \u00bfPero no habr\u00eda que repensar c\u00f3mo se traza esa delimitaci\u00f3n en un marco estrat\u00e9gico contempor\u00e1neo? Para poner una referencia tradicional, \u00bfno ser\u00eda relevante explorar cuestiones relacionadas con el \u00abfrente \u00fanico\u00bb y el \u00abgobierno obrero\u00bb como se discutieron en el III y IV Congreso de la Internacional Comunista (a diferencia de un enfoque centrado en la delimitaci\u00f3n y el combate de corto plazo con el reformismo)? Me da la sensaci\u00f3n que en el terreno de las \u00abhip\u00f3tesis estrat\u00e9gicas\u00bb el texto se queda corto. \u00bfPod\u00e9s ampliar lo que pens\u00e1s sobre esta cuesti\u00f3n?<\/p>\n<p>AP<br \/>\nBueno, son muchas preguntas dentro de una. Y todas remiten a temas complejos. Voy a tratar de ser ordenado y, en lo posible, breve. Pero sospecho que fracasar\u00e9. \u00bfEs la lucha cultural estrat\u00e9gicamente insuficiente? Sin dudas. Podemos incluso ser taxativos: es completamente insuficiente.<\/p>\n<p>Sin embargo, estoy convencido de que es cierto suelo cultural el que hace posible o imposibles, pensables o impensables, ciertas formas de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, ciertos objetivos estrat\u00e9gicos, determinados horizontes program\u00e1ticos. Una cultura socialista (todo lo robusta que se quiera), no ofrece, en s\u00ed y de por s\u00ed, soluciones en t\u00e9rminos pol\u00edticos y estrat\u00e9gicos. Pero las hace posibles. O, por el contrario: una cultura socialista devastada (que es la que tenemos) hace no solo dif\u00edcil pensar estrat\u00e9gicamente, sino, ante todo, inviable cualquier tentativa estrat\u00e9gica. Si reivindicamos la importancia de la lucha cultural no es por ninguna veleidad culturalista. Es por algo mucho m\u00e1s prosaico: una casa se erige a partir de los cimientos, y la cultura pol\u00edtica es la base de la organizaci\u00f3n y las estrategias pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Coincido plenamente en que hay que repensar la alternativa o la dicotom\u00eda entre reforma y revoluci\u00f3n para el mundo contempor\u00e1neo. Si partimos de la base (emp\u00edricamente indesmentible, por doloroso que sea) de que el ideario socialista carece hoy de gran alcance, que el movimiento obrero no existe como fuerza pol\u00edtica de gran magnitud casi en ning\u00fan sitio, que las tasas de sindicalizaci\u00f3n disminuyen d\u00e9cada tras d\u00e9cada (a pesar de que el n\u00famero de asalariados no deja de crecer), que la derecha ha logrado \u00e9xitos electorales en sectores importantes de la clase trabajadora, que la izquierda revolucionaria es minoritaria en los mejores escenarios y marginal en la mayor\u00eda, es obvio que una tentativa revolucionaria seria no se halla a la orden del d\u00eda en ning\u00fan sitio.<\/p>\n<p>Esta es la situaci\u00f3n en la que nos hallamos, y ser\u00eda de necios negarlo. En esta situaci\u00f3n, como es comprensible, proliferan las tentativas para \u00abhacer lo posible\u00bb. El posibilismo, sin embargo, no ha hecho m\u00e1s que agravar la situaci\u00f3n, colaborando en la mercantilizaci\u00f3n de la vida y desmoralizando a la izquierda.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos lustros los intentos reformistas, como mucho, han logrado introducir peque\u00f1as reformas simb\u00f3licas o culturales mientras aumentaba la concentraci\u00f3n de capitales, crec\u00eda la desigualdad social, recrudec\u00eda la explotaci\u00f3n, se agravaba la situaci\u00f3n ecol\u00f3gica y el trabajo y la vida misma se hac\u00edan m\u00e1s precarios. De hecho, yo no veo ninguna crisis de la hegemon\u00eda neoliberal: la vida pol\u00edtica actual en occidente est\u00e1 dominada por un extremo-centro neoliberal que no cuestiona en la pr\u00e1ctica (y rara vez en teor\u00eda), no digamos la estructura capitalista, sino tan siquiera la hipertrofia del capital financiero, la mercantilizaci\u00f3n de todo (incluida la salud y la educaci\u00f3n), la din\u00e1mica de la globalizaci\u00f3n, el pago de la deuda, etc. Dentro de este extremo-centro hay una puja discursivamente visceral entre su ala conservadora y su vertiente progresista. Pero se trata ante todo de diferencias culturales que se erigen sobre un modelo de sociedad b\u00e1sicamente id\u00e9ntico.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda no solo se han eclipsado las alternativas sociales al capitalismo liberal que en su tiempo representaron los \u00absocialismos reales\u00bb, por un lado, y los modelos corporativos asociados a la tradici\u00f3n fascista, por el otro; tambi\u00e9n han quedado fuera de juego las pol\u00edticas keynesianas. Ya no se habla ni siquiera de nacionalizaciones: a lo sumo sociedades por acciones con mayor\u00eda estatal. \u00bfQu\u00e9 es esto sino el triunfo del neoliberalismo? Los empleos formales y protegidos son cada d\u00eda m\u00e1s una rareza: a nuestros j\u00f3venes se les ofrece masivamente trabajo precario. La salud y la educaci\u00f3n se privatizan cada d\u00eda m\u00e1s, e incluso sus instituciones formalmente p\u00fablicas se ven cada vez m\u00e1s fagocitadas por l\u00f3gicas mercantiles. Las formas de capitalismo bajo alg\u00fan grado de comando estatal que imperan (aunque con significativas diferencias) en Rusia y China son mucho menos igualitarias que el viejo \u00absocialismo real\u00bb, y no parecen significativamente menos autoritarias.<\/p>\n<p>El mundo actual est\u00e1 crecientemente configurado y reconfigurado por el gran capital: las clases populares se adaptan como pueden, y los gobernantes, en las pocas ocasiones en que no son agentes directos y entusiastas de los capitales hegem\u00f3nicos, no saben qu\u00e9 hacer. El resultado es que el capitalismo, eliminados los contrapesos sociales, estatales y pol\u00edticos de anta\u00f1o, no solo prosigue su marcha depredadora, sino que incluso en Occidente va perdiendo sus caracter\u00edsticas liberales. La censura ejercida durante la pandemia y, actualmente, en torno a la guerra de Ucrania, recuerda m\u00e1s al macartismo de los cincuenta que a los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XX.<\/p>\n<p>Entretanto, la democracia se convierte cada d\u00eda m\u00e1s en una combinaci\u00f3n insustancial de elecciones peri\u00f3dicas (en las que las clases populares no participan o participan sin ning\u00fan entusiasmo) y entretenimiento p\u00fablico. Hay un proceso de degradaci\u00f3n democr\u00e1tica en el que los sectores progresistas colaboran con la derecha, aunque no lo reconozcan.<\/p>\n<p>En fin, la situaci\u00f3n es terrible, pero no saldremos de ella con ilusiones ni con enga\u00f1os. Mejor miremos de frente al abismo y pensemos qu\u00e9 podemos hacer. La perspectiva que defendemos en Kalewche no apunta a eventuales \u00e9xitos para las elecciones de ma\u00f1ana: apuntamos a colaborar en la creaci\u00f3n de posibilidades que solo se har\u00e1n presentes, si es que lo hacen, a mediano o largo plazo. Pero estamos convencidos de que la pol\u00edtica a corto plazo es ilusoria como pol\u00edtica revolucionaria, e incluso como pol\u00edtica de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En nuestro punto de arranque, pues, somos muy cl\u00e1sicos: hay que volver a pensar en t\u00e9rminos de ruptura revolucionaria, ondear la bandera del socialismo, considerar inherentemente injusto e inviable a largo plazo al sistema capitalista, colocar a la explotaci\u00f3n en primer lugar anal\u00edtico y considerar criminales y bandoleras a las clases explotadoras. Hay que atacar la ra\u00edz de los problemas. Pero el siglo XX no ha pasado en vano: ninguna ingenuidad revolucionaria es hoy aceptable. Por eso, una vez asentados los principios reci\u00e9n mencionados, cabe la tarea de meditar concienzudamente c\u00f3mo ser\u00eda hoy posible un proceso revolucionario.<\/p>\n<p>En la situaci\u00f3n descrita anteriormente es comprensible que las energ\u00edas pol\u00edticas de izquierda tiendan a escindirse entre un posibilismo castrado de antemano y que tiende a conformarse cada vez con menos (o se consuela con peque\u00f1os beneficios para minor\u00edas a falta de significativos avances para las mayor\u00edas), y un maximalismo que planta las banderas revolucionarias de manera puramente testimonial, casi folcl\u00f3rico. Es muy dif\u00edcil salir de esta disyuntiva en una situaci\u00f3n tan adversa. Para hallar una salida es imperioso pensar en plazos medios y largos. Pero en la situaci\u00f3n ecol\u00f3gicamente catastr\u00f3fica en que nos hallamos hay quienes dudan de que tengamos tiempo suficiente. Yo no hago una lectura tan catastrofista, aunque me pregunto cada d\u00eda cu\u00e1nto tiempo tenemos. Pero, en todo caso, el posibilismo intracapitalista no nos librar\u00e1 del desastre ecosocial. As\u00ed las cosas, me parece m\u00e1s sensato optar por una transformaci\u00f3n radical que no est\u00e1 a la orden del d\u00eda (pero que podr\u00eda estarlo en el futuro si muchos militamos por ella), que intentar domesticar a contrarreloj a esa bestia can\u00edbal que llamamos capitalismo.<\/p>\n<p>Ahora bien, aunque nos inclinemos por un proyecto a largo plazo, la pol\u00edtica es tambi\u00e9n el d\u00eda a d\u00eda. Tiene que haber cierta concordancia o articulaci\u00f3n entre los objetivos a largo plazo y la acci\u00f3n cotidiana. La cl\u00e1sica distinci\u00f3n entre un programa m\u00ednimo y un programa m\u00e1ximo dejaba sin resolver cu\u00e1ndo y c\u00f3mo se pasa de uno a otro. El programa de transici\u00f3n de la tradici\u00f3n trotskista tambi\u00e9n ten\u00eda sus problemas. Pero lo m\u00e1s grave es que todos los proyectos estrat\u00e9gicos se idearon en el marco de una realidad que ya no es exactamente la nuestra. Algunos se pensaron en contextos en los que el ideario socialista era fuerte y el movimiento obrero poderoso. Hoy no tenemos ni lo uno ni lo otro. En otros escenarios el movimiento obrero era d\u00e9bil, pero hab\u00eda unas reservas campesinas potencialmente revolucionarias hoy inexistentes. Y as\u00ed podr\u00edamos seguir.<\/p>\n<p>Esto significa que tenemos que construir las bases culturales y sociales que har\u00edan posible una lucha estrat\u00e9gicamente revolucionaria. No se trata solamente de ganar la direcci\u00f3n de un movimiento: hay que crear el movimiento mismo. Y hay que hacerlo en un contexto en que muchas premisas socialistas, anta\u00f1o ampliamente instaladas en el imaginario social, han desaparecido o se ven muy mermadas. As\u00ed de dif\u00edcil est\u00e1 el partido. As\u00ed de inclinada tenemos la cancha. Muchos podr\u00edan pensar que, en tal escenario, lo mejor es abandonar los objetivos revolucionarios. Quienes han seguido esta senda son tropel en los \u00faltimos lustros. Sin embargo, ha habido una relaci\u00f3n intr\u00ednseca entre reforma y revoluci\u00f3n en el capitalismo hist\u00f3rico, y las mismas condiciones que hacen inviable un proceso revolucionario, tornan desdentado al reformismo.<\/p>\n<p>Hay que insistir en esto: en las \u00faltimas d\u00e9cadas el dominio del capital sobre las vidas de las personas no ha dejado de crecer; no somos m\u00e1s aut\u00f3nomos que cuatro d\u00e9cadas atr\u00e1s, sino menos; las desigualdades han aumentado, tanto entre pa\u00edses como a su interior; la pobreza persiste; a pesar de la mitolog\u00eda sobre la \u00absociedad del conocimiento\u00bb, en la actualidad es la herencia y la clase en la que se ha tenido la suerte de nacer el mejor predictor estad\u00edstico de los destinos individuales; se han rebasado l\u00edmites biof\u00edsicos que hacen insostenible el presente modelo de desarrollo; la industria capitalista ha contaminado los r\u00edos y los oc\u00e9anos, agotado recursos naturales y montado un festival de despilfarro, sin poder asegurar empleo o una vida digna a las grandes mayor\u00edas. La civilizaci\u00f3n del pl\u00e1stico, la basura y los combustibles f\u00f3siles no es sustentable, evidentemente.<\/p>\n<p>Pero no deber\u00edamos creer ni una sola palabra a los pol\u00edticos que administran los Estados, a los funcionarios de organismos internacionales, a los magnates tecnol\u00f3gicos, a los accionistas de fondos de inversi\u00f3n cuando lanzan palabras tan bonitas como \u00abtransici\u00f3n justa\u00bb, \u00abjusticia clim\u00e1tica\u00bb o \u00abnuevo pacto verde\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 digo que no deber\u00edamos creerles ni una l\u00ednea? Porque m\u00e1s all\u00e1 de los discursos descaradamente hip\u00f3critas o ingenuamente bien intencionados, no es sensato creer que los beneficiarios de un sistema basado en injusticias estructurales y en la explotaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los trabajadores y de la naturaleza se hayan iluminado de repente y hayan comprendido que ha llegado la hora de la justicia. Esto es menos veros\u00edmil que creer en las hadas. Lo sensato es el viejo saber, hoy olvidado: a esta gente hay que derrocarla y quitarles los fundamentos econ\u00f3micos de su poder.<\/p>\n<p>No es un hecho menor que fuera el temor a la revoluci\u00f3n una de las condiciones de posibilidad de los intentos reformistas m\u00e1s s\u00f3lidos en el siglo XX: aquellos que consiguieron un crecimiento econ\u00f3mico muy grande mientras disminu\u00edan las desigualdades sociales. Pero la integraci\u00f3n de los trabajadores a la sociedad de consumo, aunque pudo ahuyentar a los fantasmas de la revoluci\u00f3n de los pa\u00edses capitalistas centrales, tuvo dos altos precios: un crecimiento de la desigualdad entre pa\u00edses y, sobre todo, una devastaci\u00f3n de la naturaleza y una contaminaci\u00f3n desmesurada del \u00fanico planeta que tenemos. Adem\u00e1s, las conquistas sociales de las clases trabajadoras (que implicaron beneficios materiales tan indudables como la p\u00e9rdida de autonom\u00eda que los acompa\u00f1aba) se mostrar\u00edan reversibles (el neoliberalismo es la prueba) e insostenibles en medio de la crisis fiscal de los Estados y del desmadre ecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Sin el temor a una revoluci\u00f3n proletaria, y aprovechando las ventajas de la \u00abdeslocalizaci\u00f3n\u00bb que ofrec\u00edan las nuevas tecnolog\u00edas, el capital regres\u00f3 a los impulsos vamp\u00edricos que le son consustanciales. \u00bfEs posible domesticarlo? \u00bfEs siquiera pensable hacerlo en las presentes circunstancias de precariedad ecol\u00f3gica, concentraci\u00f3n mayor que nunca y desigualdad de poder, ingresos y riquezas sin precedentes? Pues no lo parece. M\u00e1s sensato se me presenta acabar con las relaciones capitalistas de producci\u00f3n. Que son las que explican tanto la din\u00e1mica social a largo plazo de esta sociedad como los comportamientos de los agentes capitalistas, prisioneros del propio sistema del que son beneficiarios. Si el capitalismo nos lleva al desastre ecosocial \u2014y pocas dudas puede haber de ello\u2014, afirmar la necesidad de una revoluci\u00f3n es un acto de sensatez elemental, por inviable que hoy nos parezca y por inciertos que puedan ser sus senderos.<\/p>\n<p>Dicho esto, desde luego, hay que plantearse que, por horrorosos que resulten los males del capitalismo, no es sencillo construir una alternativa. Pero hay que plantearse esta posibilidad. Y a quienes se escuden en los peligros inherentes a cualquier proyecto de \u00abingenier\u00eda social\u00bb, simplemente les digo que no hay proyecto mayor de ingenier\u00eda social que el que est\u00e1 desplegando el capitalismo contempor\u00e1neo con sus ideolog\u00edas transhumanista y poshumanista, su ingenier\u00eda gen\u00e9tica, sus proyectos de geoingenier\u00eda, el control algor\u00edtmico de las personas, el capitalismo de vigilancia, la inteligencia artificial y los sue\u00f1os de inmortalidad.<\/p>\n<p>Sean cuales sean sus posibilidades te\u00f3ricas y sus potencialidades pr\u00e1cticas, todas las nuevas tecnolog\u00edas, colocadas al servicio de la acumulaci\u00f3n de capitales y controladas por una peque\u00f1a \u00e9lite de superricos, son en lo esencial, y solo pueden ser en tales circunstancias, una fuente de alienaci\u00f3n, dominaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n. Quienes practican masivamente una ingenier\u00eda social completamente inconsulta, a la que las personas se van adaptando como mejor pueden, pero cuyas consecuencias visibles son trastornos sociales y psicol\u00f3gicos masivos, no tienen ning\u00fan derecho a impugnar ninguna forma de ingenier\u00eda social desarrollada con otros fines e impulsada por la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Prestando atenci\u00f3n, desde luego, sin ingenuidad alguna, a los riesgos de la \u00abingenier\u00eda social\u00bb, me parece indispensable establecer un horizonte ut\u00f3pico basado en la libre deliberaci\u00f3n p\u00fablica y democr\u00e1ticamente elegido por la mayor\u00eda. Como insumo a este indispensable debate colectivo en el que el horizonte anhelado debe articularse con perspectivas estrat\u00e9gicas y medios t\u00e1cticos para alcanzarlo, en otro sitio he argumentado someramente en favor de lo que podemos llamar \u00abreformismo revolucionario intransigente\u00bb. \u00bfDe qu\u00e9 se trata?<\/p>\n<p>La cosa no es ocupar ministerios de gobiernos \u00abprogresistas\u00bb para promover mejoras redistributivas o legales desde arriba: a eso lo llamo \u00abmero reformismo\u00bb, y no tiene nada que ver con el reformismo revolucionario intransigente. Se trata, m\u00e1s bien, de impulsar reformas que den al pueblo el poder (m\u00e1s que a los ministros). Construir fuera del Estado espacios asamblearios y forzar al Estado a financiar organizaciones que funcionen con autonom\u00eda, como sucede, por ejemplo, con las universidades en la Argentina. El ejemplo es pertinente porque demuestra su factibilidad, al tiempo que nos muestra sus l\u00edmites: dentro del capitalismo, toda propuesta de autonom\u00eda est\u00e1 siempre amenazada. Conviene no olvidarlo.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo, con todo, reside en la posibilidad que la izquierda radical logre instalar demandas que socaven la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n del capital y del poder pol\u00edtico burgu\u00e9s, al tiempo que consolidan una cultura socialista quiz\u00e1 minoritaria pero ya no marginal. \u00bfQu\u00e9 demandas y propuestas podr\u00edan cumplir esta funci\u00f3n? Por ejemplo, se podr\u00eda promover la creaci\u00f3n de comisiones de diverso tipo (de g\u00e9nero, de medio ambiente, de pueblos originarios, etc.) financiadas con fondos p\u00fablicos pero cuyas autoridades no son nombradas por el poder de turno sino elegidas por la \u00abcomunidad pertinente\u00bb. O, mucho m\u00e1s importante, se podr\u00eda proponer la eliminaci\u00f3n de la publicidad como mecanismo de financiamiento de la prensa (sobre todo la dedicada a cuestiones pol\u00edticas) y a los medios de comunicaci\u00f3n. Una prensa democr\u00e1tica deber\u00eda financiarse con fondos p\u00fablicos, por ejemplo por medio de un impuesto especial para recaudarlos y con la asignaci\u00f3n de cupones virtuales a cada ciudadano\/a, que podr\u00e1 elegir libremente a qu\u00e9 medios de comunicaci\u00f3n conceder\u00e1 sus cupones.<\/p>\n<p>Acabar con las instituciones educativas y m\u00e9dicas dedicadas al lucro en favor de un \u00fanico sistema p\u00fablico controlado por los trabajadores y los usuarios podr\u00eda ser otra medida compatible con el reformismo revolucionario intransigente (una demanda, por lo dem\u00e1s, que deber\u00eda ser completamente aceptable por quienes se tomen en serio aquello de la igualdad de oportunidades). Propuestas como la \u00abrenta b\u00e1sica\u00bb tambi\u00e9n deber\u00edan ser seriamente discutidas y analizadas. La propuesta de combinar una \u00abrenta m\u00ednima\u00bb para toda la ciudadan\u00eda con una \u00abrenta m\u00e1xima\u00bb m\u00e1s all\u00e1 de la cual los impuestos se quedan con todo ingreso que la supere me parece sumamente potente. Creo personalmente que, en nuestro medio, la misma es inviable sin la abolici\u00f3n de las relaciones capitalistas; pero ello mismo le concede un claro car\u00e1cter transicional.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de las propuestas espec\u00edficas que se puedan dise\u00f1ar y defender, hay que tener muy en claro que ninguna propuesta tiene por s\u00ed sola un claro car\u00e1cter anticapitalista o procapitalista. Es la combinaci\u00f3n y la articulaci\u00f3n de cada propuesta con otras en el marco de un proyecto lo que le da ese car\u00e1cter. Un sistema de reciclado de basura o una campa\u00f1a en favor de cuidar el consumo de agua y energ\u00eda puede ser tanto un punto de partida para la conciencia ecol\u00f3gica como una loza que impide pensar el aut\u00e9ntico origen de estos problemas, apuntando los ca\u00f1ones hacia las conductas individuales y quitando la mirada (y por extensi\u00f3n las responsabilidades), de las empresas y de la organizaci\u00f3n del sistema. \u00bfDebemos reciclar la basura? Por supuesto, pero si no articulamos estas conductas individuales con un proyecto social, no es m\u00e1s que un ineficiente lavado de conciencia no solo compatible con el capital, sino incentivado por \u00e9l.<\/p>\n<p>Una renta m\u00ednima garantizada puede ser tanto un piso de garant\u00edas para la ciudadan\u00eda en la construcci\u00f3n de una sociedad no capitalista como el alfiler de seguridad que consolida una infraclase de consumidores pasivos y desempleados en los marcos de un capitalismo que no est\u00e1 en condiciones de ofrecer empleos bien remunerados a todo el mundo. Una renta m\u00ednima asociada con una renta m\u00e1xima puede ser una buena combinaci\u00f3n para la transici\u00f3n al socialismo, pero mucho depender\u00e1 de c\u00f3mo se articulen con otras medidas, y de la diferencia ente el m\u00ednimo y el m\u00e1ximo. Una diferencia de 1:100 representar\u00eda sin dudas un avance en la mayor parte de las sociedades capitalistas, pero \u00bfes razonable pensar que esta es una diferencia de ingresos justa o socialista?<\/p>\n<p>Es curioso c\u00f3mo hemos naturalizado desigualdades sociales fabulosas. Individualmente, las personas somos muy parecidas en inteligencia, fuerza, habilidades. Si te doy a elegir libremente seis jugadores de futbol entre las ligas m\u00e1s poderosas del mundo, que deber\u00e1n jugar contra un combinado de 11 jugadores de cualquier liga regional, \u00bfqui\u00e9n crees que ganar\u00e1? Los atletas m\u00e1s veloces alcanzan velocidades que son un 5% o un 10% mayores que el promedio. Las personas m\u00e1s inteligentes no son miles de veces m\u00e1s inteligentes que la mayor\u00eda, e incluso los genios en alg\u00fan campo pueden ser curiosamente tontos o ingenuos en otros. Cuando hablamos de diferencias de miles o de cientos a uno, no se trata de ning\u00fan resultado derivado de la inteligencia, la habilidad, la fuerza o la velocidad de los individuos. Se trata completamente de condiciones sociales. Esta es la verdad m\u00e1s obvia y m\u00e1s invisibilizada de la historia.<\/p>\n<p>Pero bueno, regresemos al punto. El reformismo revolucionario intransigente es reformista porque impulsa reformas concretas que pueden (al menos te\u00f3ricamente) establecerse antes de la llegada del socialismo al poder y de la transformaci\u00f3n radical de las relaciones de propiedad. Es revolucionario porque tales demandas apuntan a socavar el poder de clase capitalista y la estructura vertical del estado burgu\u00e9s. Y es intransigente porque no se compromete con ning\u00fan gobierno meramente reformista, anunciando que, de llegar al poder, iniciar\u00e1 un proceso de transformaci\u00f3n sustancial de las relaciones de propiedad de los medios de producci\u00f3n, en beneficio de la propiedad estatal y social de las grandes empresas, en desmedro de la propiedad privada a gran escala, y en favor de la democratizaci\u00f3n de las relaciones laborales.<\/p>\n<p>El reformismo revolucionario intransigente busca instalar en la agenda p\u00fablica demandas y propuestas sociales que sean atractivas o leg\u00edtimas para potenciales mayor\u00edas, pero claramente atentatorias contra los intereses materiales, si no del capital en su conjunto, s\u00ed de porciones del mismo. Justo lo contrario a lo que ha hecho el \u00abmero reformismo\u00bb, que se ha centrado en demandas legales o simb\u00f3licas que no atentan materialmente contra ning\u00fan sector capitalista, y que son perfectamente aceptables para el capital corporativo.<\/p>\n<p>jacobinlat.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ariel Petruccelli, graduado en Historia por la Universidad Nacional del Comahue y autor de obras como Materialismo hist\u00f3rico. Interpretaciones y controversias y Ciencia y utop\u00eda en Marx y la tradici\u00f3n marxista, se destaca como un investigador riguroso de la teor\u00eda marxista. 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