Comunidad Pentecostal Dimensión de Fe | julio 3, 2020

Gabriela Guerreros: “Orgullo, rebeldía amorosa”


“He tenido que luchar para ser yo misma y ser respetada. No estudie para ser una lesbiana. Nadie te enseña esto, ya nací así”. (Chavela Vargas)

Era una tarde de invierno que estaba en la casa de mi abuela en Pompeya, tenía alrededor de 10 años, recuerdo una imagen muy viva todavía de mi vieja llorando sentada en la mesa de la cocina mientras hablaba por teléfono acerca Luisa mi tía, así yo la conocía, pero para el resto de la familia era Carlos. Mi abuelo la había echado de su casa declarándole que ya no era su hijx, que era la vergüenza familiar y otras tantas cosas más.

Pasó mucho tiempo para que pudiera volver a verla, supe que estaba internada en el hospital Penna y ahí fue nuestro encuentro, la habían molido a palos, me reconoció enseguida diciéndome “pecas pasame el labial de la mesa de luz que me dejo la Luya” así le decía a mi vieja, mientras cantaba una canción de Chavela.

Pensar en ese día en esta fecha, me permite hacer memoria, no de una manera individual sino colectiva, me permite por primera vez contar esta imagen que marcó mi vida a fuego, enseñándome que el amor es más fuerte que cualquier prejuicio, que amor no sabe de sentencia, que el amor nos permite conspirar para tejer lazos de libertad donde todos los días le torcemos el brazo al patriarcado hetero-sexista que aun en pleno siglo XXI pretende controlar nuestras vidas.

Soy lesbiana, pastora pentecostal y feminista, soy parte del movimiento popular evangélico pentecostal, movimiento que está en constante disputa. No soy parte de ese evangelismo que sale a cazar y demonizar a todo lo que no sea hetero-cis-patriarcal, no de ese evangelismo que celebra la llegada de gobiernos antipopulares, que celebran la espiritualidad del capitalismo. Pertenezco a un pentecostalismo contestatario disidente que allá por el 1906 se congrego en plena guerra de secesión donde negros, blancos, hombres, mujeres, hispanos y asiáticos eran todos iguales.

Este tiempo en el que vivimos marca los acontecimientos históricos que interpelan y confrontan, donde no podemos dejar de intervenir en la subjetividad de aquellos pre-conceptos que el capitalismo-patriarcado nos impone como únicos, verdaderos e irrefutables. Me refiero a las ideas de “hombre”, “mujer”, “sexualidad”, “familia”, “género”: significados y significantes que la cultura burguesa carga de estigmatizaciones “naturales”, conservadurismos jerárquico/religiosas y biologicistas para controlar nuestrxs cuerpxs y asegurar las estructuras reproductoras de mano de obra.

En los últimos años se han aprobado una serie de leyes, impulsadas por movimientos sociales junto a sectores políticos, que se han materializado en la ampliación de reconocer derechos a sectores históricamente discriminadxs. La existencia de estas leyes que traducen reclamos de años de lucha. Pero todavía es urgente y necesario seguir alzando nuestra voz declarando que nuestros besos no son delito, por eso aquí estamos nosotrxs lxs mujeres, tortas, gay, maricas, travas/ trans no binaries, para marcar lo logrado y lo que aún falta y reforzando identidades, dando voz donde haga falta, poniendo el cuerpo, lxs cuerpxs, en el espacio político.

Por lo tanto es de vital importancia romper con la hegemonía dominante en los medios de comunicación, aquellos que invisibilizan nuestras identidades, corporalidades deseos y placeres en nombre de la moral, es necesario construir nuevos modos de comunicación donde la palabra se convierta en acción concreta para trasformar la realidad, esa realidad en donde somos visibles, sujetxs políticxs protagonistas de nuestra historia que deben y tienen que ser contadas (porque existimos, resistimos, hacemos historia, construimos teoría) para así romper con los discursos de odio, que cada día atentan contra nuestra vidas, familias y territorios. Celebramos hoy y damos la bienvenidx a biei diversa, sabemos de su compromiso en la construcción de una sociedad justa e igualitaria.

Porque somos orgullo y rebeldía amorosa, la digna furia organizada, seguimos luchando por una vida libre de todo tipo de violencias, hoy a 51 años de la Revuelta de Stonewall, traemos a la memoria a lxs hermanxs y lxs compañerxs que nos han marcado el camino hacia la libertad, la vida plena en derechos, a aquellxs que nos han enseñado a reivindicar el orgullo como respuesta política, como diría la Berkins en su llamado profético atrevernos a Ser libres, ser desobedientes, ser fuertes, ser, a un sistema opresor, misógino y heterocispatriarcal.

51 años después de aquella histórica jornada, desde los territorios latinoamericanos, seguimos exigiendo:
¡Basta de discursos LGTBIQ+ odiantes!
¡Basta de travesticidios!
¡Basta de transfemicidios!
¡Implementación del Cupo Laboral Travesti/Trans, ya!
¡Absolución para Marian Gómez, procesada por besar!


Revma. Gabriela Soledad Guerreros
Obispa de la Iglesia Antigua de las Américas 
Ministra de la Comunidad Pentecostal Dimensión de Fe
Para contención en situaciones de violencia por razones de género, llamá a la línea 144.
Podés enviar un Whatsapp al 11 5050 0147 (CABA) ú 11 2771 6463 (Todo del país).
En caso de riesgo, comunicate con el 911.
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