Noticias | abril 7, 2021

Córdoba, Argentina. En medio de una crisis sanitaria, el Estado provincial despide trabajadores de la salud


Luego de transitar un año de crisis sanitaria a causa de una pandemia que trastocó todas las lógicas y prácticas en materia de salud y epidemiología, por estos días, crece la preocupación del inicio de la segunda ola y la circulación de nuevas cepas de COVID. El escenario preponderante es la incertidumbre y el Gobierno de la Provincia recorta en salud y despide personal. Lamentablemente, no nos sorprende. Ya hemos cronicado y detallado situaciones que tuvieron al gobierno cordobés como protagonista de despidos durante la cuarentena, con la vigencia de un Decreto Nacional que lo prohibía. Para quienes vivimos en esta provincia, hace tiempo conocemos el modo restrictivo y precarizante de gestionar las políticas públicas en materia sanitaria.

Abril comenzó con mas de 70 despidos en el área de salud, por lo cual, este lunes, se realizaron asambleas en los hospitales provinciales organizadas por la Multisectorial de Salud, conformada por gremios y agrupaciones -entre ellas, Médicxs autoconvocadxs, Médicos Unidos, Foro de especialidades médicas entre otros-. Allí, se definió convocar a un paro para este jueves 8 de abril, con concurrencia a los lugares de trabajo, asambleas y visibilización en la calle, cada hospital votará la forma en que visibilizará la jornada de protesta.

Desde La tinta, conversamos con Estela Giménez, enfermera del Hospital de Niñxs de la ciudad de Córdoba y Secretaria Adjunta de la Unión de Trabajadores de la Salud (UTS), quien nos ayuda a comprender el mapa organizacional y de demandas en estos momentos críticos.

“El paro se organiza, en primer lugar, para pedir la reincorporación de lxs compañerxs que han sido despedidxs y porque, en estas horas, están llegando más despidos, por lo que estimamos que la situación será cada vez más grave. La mayoría de los despidos son de compañeras mujeres médicas y enfermeras, muchas de ellas, las únicas sostén de hogar”, detalla la entrevistada. Tampoco es novedad el género como variable discriminatoria que vulnera específicamente derechos laborales en mujeres madres, cuidadoras y sostén de hogar.

Los despidos han sido sin causales, “el Ministro de Salud, Diego Cardozo, expresó que los despidos se realizaron por supuestos mal desempeños, pero las notificaciones no esgrimen ningún tipo de causal, simplemente, lxs desvincula. Es importante entender que estas acciones son posibles, porque la precarización en que se encuentran lxs trabajadores le permite al Estado actuar de este modo, en algunos casos, con personas que tienen entre 3 a 11 años de antigüedad. Más de 70 personas han quedado sin su puesto de trabajo, en un contexto donde falta personal en todos los hospitales. Prima una lógica de echarlxs como si fueran descartables, a la vez que se llenan la boca hablando de lxs esenciales, pero es claro que el Gobierno de la provincia de Córdoba no quiere invertir en salud”, explica Giménez.

Nos comenta el caso específico de su lugar de trabajo, el Hospital de Niñxs, que ha dado de baja a cinco enfermeras cuando están demandando el nombramiento de 100 enfermeras para abrir las 50 camas que tuvieron que cerrar el año pasado por falta de personal y que son sumamente necesarias para dar cobertura a la alta demanda social que tiene dicho nosocomio.

El paro tiene varias aristas, nos dice la Secretaria Adjunta de UTS: “Nos moviliza el repudio constante hacia los despidos y exigimos que se reincorpore a cada unx de ellxs. Exigimos el pase a planta permanente de lxs compañerxs y la apertura de los concursos y las categorías. Y también, pedimos por una recomposición salarial inmediata: más del 70% de lxs trabajadores del sector de la salud tienen sueldo por debajo de la línea de la pobreza, no llegamos a cubrir la canasta básica que, según el índice del INDEC, está alrededor de los $82.000. El sueldo promedio para muchxs de quienes trabajamos en salud no llega los $50.000 y quienes han sido nombradxs para cubrir la pandemia están entre los $43.000 y $45000”.

Que el Estado despida trabajadores de la salud en medio de una pandemia es una clara muestra de prioridades. A la falta de personal, se suma que las personas contratadas para las postas de COVID son casos mucho más precarizadxs, con contratos que se renuevan mes a mes y su sueldo no supera los $45.000, nos detalla la entrevistada y agrega: “En los hospitales públicos, por estos días, hay muchas inquietudes y muchas preguntas, y, lamentablemente, en lugar de estar enfocándonos para poder enfrentar esta nueva ola, estamos en la preocupación de quién será el próximo despido”.

Para la entrevistada, si nos preguntamos por qué los hospitales están como están, la respuesta es que uno de los principales responsables, junto con el gobierno, es el Sindicato de Empleados Públicos (SEP). “Es aliado del gobierno provincial, hay un juego de beneficios mutuos; prácticamente, no tiene incidencia ni simpatizantes dentro de los hospitales y quienes responden lo hacen bajo coacción o amenazas. Son los que firman las paritarias siempre a la baja, la pobreza que tienen quienes trabajamos en salud es a causa del Sindicato de Empleados Públicos, que es usado por el Gobierno de la Provincia de Córdoba”.

Sostiene que excluyen a quienes están trabajando en los hospitales y que lo que se necesita, más en momentos críticos como los que estamos viviendo, es que las diversas organizaciones se sienten a negociar con los gremios, “creemos que mientras más amplias sean las miradas, mejores soluciones se podrán encontrar a los problemas que hay en el sector de la salud”, dice convencida Estela Giménez.

La historia reciente de Córdoba está plagada de estas noticias, que preocupan y duelen mucho más cuando estamos ante una crisis que pone en juego la salud y la vida.

Fuente: La Tinta

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