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🇸🇻 Como Iglesia Pentecostal Dimensión de Fe en IADLA y desde todas nuestras construcciones territoriales conmemoramos la masacre de El Mozote, ocurrida en Morazán entre el 9 y el 12 de diciembre de 1981.

🇸🇻 Este hecho continúa siendo una de las heridas más profundas en la memoria del pueblo salvadoreño. En aquellos días, el Batallón Atlacatl de la Fuerza Armada de El Salvador ejecutó un operativo que terminó con la vida de más de 978 personas, bajo la falsa presunción de que eran colaboradorxs de la guerrilla. El mecanismo del horror siguió un patrón sistemático: la población fue separada, por un lado mujeres con sus hijxs y, por el otro, los hombres, quienes siendo todxs fusiladxs posteriormente. En las casas, en la ermita y en los cerros aledaños quedó el rastro de un crimen planificado para borrar comunidades enteras.

🇸🇻 La voz que logró romper el silencio impuesto fue la de Rufina Amaya, la única sobreviviente adulta, quien consiguió refugiarse en el monte. Su testimonio fue decisivo para reconstruir los hechos y para que el mundo conociera la verdad negada durante años. Gracias a su valentía y al fundamental trabajo de organizaciones sociales y del Equipo Argentino de Antropología Forense -con una exhumación de cadáveres en 1992- la historia de El Mozote no pudo ser enterrada.

🇸🇻 Denunciamos la impunidad con la que el Estado salvadoreño manejó el caso durante décadas, salvo el histórico pedido de perdón realizado durante el primer gobierno del FMLN, que significó un gesto fundamental hacia las víctimas. En el presente enfrentamos el negacionismo del gobierno de Nayib Bukele, que insiste en borrar las responsabilidades militares y relativizar el sufrimiento de cientos de familias.

🇸🇻 Por ello, reafirmamos la necesidad de mantener vivas las luchas por la verdad, la reparación y las garantías de no repetición. La memoria de El Mozote es un llamado urgente a defender la dignidad humana frente a toda forma de violencia estatal.

🇸🇻 Por la memoria de nuestrxs caídxs, ¡venceremos!