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Autor: Adhik Arrilucea – Página/12

Primer acto: el oro
El Cándido de Voltaire –una novela del Siglo de las Luces– menciona un mítico territorio hecho totalmente de oro: El Dorado. Estaría ubicado en lo que fue el Virreinato de Nueva Granada, los actuales países de Panamá, Ecuador Colombia y Venezuela, entre otros territorios. El ficticio enclave cuenta con su propia película de Dreamworks, La ruta hacia El Dorado (2000) y, de hecho, existen varias localidades y provincias con este mismo nombre tanto en América Latina como en EEUU. Este mito, reflejo de las empresas imperialistas del norte global, tiene parte de realidad. Tanto es así que la ciudad venezolana de El Dorado, en el Estado Bolívar, fue bautizada por estar rodeada de minas de oro.

“A nivel estratégico,Venezuela cuenta con reservas de oro relativamente fáciles de extraer“, explica aPúblicoNahúm Méndez-Chazarra, más conocido como Un geólogo en apuros y autor de Historia de las tierras raras. No existe información precisa sobre la cantidad de este material en el suelo del país, pero se calculan cifras cuantiosas. El Plan Sectorial Minero 2019-2025 delMinisterio de Desarrollo Minero Ecológicode Venezuela cita dos fuentes.

Según estimaciones del 2015 de Minerven –empresa pública encargada de la exploración, extracción, producción y comercialización minera–, Venezuela tenía 611,74 toneladas localizadas de este metal precioso. Según cálculos de 2018 de la empresa Siembra Minera, los recursos serían de 1.623,94 toneladas. Todas estas cantidades se podrían disparar a medida que se hagan nuevas prospecciones. El oro “no es un elemento que únicamente usemos en joyería, sino que es importante para la electrónica, ya que es un conductor muy resistente a la corrosión“, agrega Méndez-Chazarra.

El Gobierno de Hugo Chávez nacionalizó en 2011 la minería de oro, y Minervén pasó a ser la única compañía autorizada para producir este mineral en el país. Lo recuerda así tanto el plan sectorial como el último informe del Servicio Geológico de Estados Unidos, publicado en abril de 2024 y relativo a la industria mineral de Venezuela en el año 2019. Antonio Aretxabala, geólogo e investigador en transición ecológica y digital, subraya en declaraciones a este medio que EEUU cuenta también con información sobre estimaciones de reservas y el estado de las industrias venezolanas destinadas a explotar recursos naturales.

Segundo acto: oro negro
La nacionalización de la industria áurea no fue la única. En el año 2007 comenzaron las tensiones con EEUU por esta misma razón con el mercado petrolífero. Chávez firmó un decreto para asumir el control de los campos petroleros de la Faja del Orinoco. Esta ley requería que el grupo estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) tuviera, como mínimo, el 60% de las acciones. De las firmas estadounidenses, ExxonMobil y ConocoPhillips decidieron marcharse; tan solo Chevron optó por quedarse en el país con las nuevas condiciones legales. Trump declaró el pasado 17 de diciembre que Venezuela les “robó” el petróleo: “Nos quitaron todos nuestros derechos energéticos. Nos quitaron todo nuestro petróleo no hace tanto”. Y recalcó: “Lo queremos de vuelta”.

Las acciones de las petroleras estadounidenses han subido este lunes en las operaciones previas a la apertura de la sesión. Las de Chevron subían un 7,3%, mientras que ExxonMobil y ConocoPhillips también vieron alzas del 4% al 10%. También las refinerías Phillips, Marathon Petroleum, Valero Energy y PBF Energy ganaban entre un 5% y un 16%. Unas capitalizaciones que responden a una expectativa de mayor acceso de estas empresas al crudo de Venezuela tras el secuestro de su presidente por parte del mandatario ultraderechista.

“Con la captura por parte de Estados Unidos del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, la industria del petróleo y el gas podría verse afectada una vez más por cuestiones geopolíticas”, ha declarado Ana María Jaller-Makarewicz, analista jefe de energía para Europa del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA). “Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y cuenta con vastas reservas de gas natural”, ha recordado.Pauline Heinrichs, profesora de Estudios Bélicos en elKing’s College de Londres, ha criticado la agresión de Trump y ha señalado que “queda claro una vez más lo volátiles e inestables que son los combustibles fósiles”.

“El petróleo de Venezuela no es el más fácil de extraer ni de mayor calidad” – Nahúm Méndez-Chazarra, geólogo


Cabe destacar que “si bien es cierto que Venezuela es el país con mayores reservas de petróleo, no es el más fácil de extraer ni de mayor calidad“, apunta Nahúm Méndez-Chazarra. Aretxabala menciona que se trata de un petróleo pesado, con una alta densidad y alto contenido de azufre. Por este motivo, “necesita de algunos productos para reducir su gran densidad para que pueda fluir por las tuberías y ser extraído”, incide Méndez-Chazarra. “Tendemos a pensar que con el cambio de gobierno el petróleo va a empezar a salir rapidísimo de Venezuela al exterior, pero es un error. No solo se va a necesitar estos productos para extraerlo con más facilidad, sino que se necesita también reformar una gran parte de la industria”, abunda.

Pese a las alzas en Wall Street de petroleras y refinerías, así como el propio impulso al que las ha animado Trump, estas todavía no han hecho declaraciones sobre sus intenciones en el suelo venezolano. Aretxabala indica que el petróleo canadiense también es pesado y está mezclado con arenas y cuentan con tecnologías para refinar el crudo, pero la tasa de retorno es limitada.

Señala que quizás pretenden aplicar la misma fórmula sobre la Faja del Orinoco, pero las condiciones son diferentes. “Está repartido en una superficie equivalente a dos veces Catalunya y está enterrado a cientos de metros de profundidad, por lo que tienes que perforar”. Y a su vez, las perforaciones requieren toda una serie de complejas operaciones previas y posteriores. Para el geólogo, este oro negro no es lo más interesante que el suelo venezolano puede ofrecer.

Tercer acto: oro azul
La realidad es que Venezuela es un vergel de minerales, más allá del oro. Uno de ellos es el coltán, llamado “oro azul” porque tiene un “alto valor estratégico en la industria tecnológica, especialmente por el tantalio que contiene, esencial para condensadores en móviles y electrónica”, aclara Aretxabala. También se lo conoce como “oro rojo” debido a que “su comercio ha financiado conflictos y explotaciones ilegales en zonas ricas en este mineral, como la República Democrática del Congo, siendo un recurso muy cotizado que genera ganancias millonarias», agrega.

Méndez-Chazarra explica que del coltán “podemos extraer niobio y tántalo y que son fundamentales en la electrónica moderna”. El primero sirve “para fabricar imanes muy fuertes y de tamaño reducido”, mientras que el segundo es útil “para hacer que la electrónica sea mucho más eficiente”. Al igual que Aretxabala, matiza que el sobrenombre de “oro azul” no tiene mayor entidad más allá de un uso popular. De hecho, comparte apodo con el cobalto, empleado en las baterías de litio. El Gobierno venezolano expresó en 2023 que la exploración de este mineral » aporta al desarrollo minero, tecnológico y económico, formando parte de la Agenda Económica Bolivariana y el Plan Sectorial Minero“.

Venezuela también cuenta con otros minerales que han cobrado una gran relevancia geopolítica en los últimos años: las tierras raras. Son “elementos que se encuentran, aunque en poca cantidad, en casi todos los aspectos de nuestra vida: desde las pantallas de televisión a los auriculares del teléfono, pasando por la fluorescencia de los billetes de euro”, describe Méndez-Chazarra. Sin ellas, “la tecnología moderna como tal no existiría”.

En la medida en la que sirven para la transformación digital, Aretxabala hace hincapié en que el interés de EEUU por estos materiales también está relacionado con el avance de la industria armamentística y el mercado de la guerra. Se necesitan “para hacer artilugios muy resistentes tanto a golpes o explosiones como a diferentes condiciones de temperatura o presión“, analiza. Esta tecnología está presente en “aviones, tanques y misiles” y depende “de lo caro que esté el coltán, el cobre, el cerio o las tierras raras”.

El investigador pone de relieve que Venezuela puede ser un lugar de especial interés para extraer estos recursos, ya que todavía no se ha explorado. Así, las tecnologías extractivistas para el expolio de la tierra venezolana podría aplicarse no solo a la histórica contienda estadounidense sobre el petróleo, sino también sobre el resto del suelo. No obstante ambos geólogos reiteran las dificultades para obtener estos minerales, así como para refinarlos. “Ya no es solo una cuestión de reservas, sino de capacidad tecnológica para poder separar estos elementos”, concluye Méndez-Chazarra.