🇨🇱 Como Iglesia Pentecostal Dimensión de Fe en IADLA y desde todas nuestras construcciones territoriales conmemoramos a Violeta Parra, cantora chilena y latinoamericana. En un nuevo aniversario de su fallecimiento, su voz vuelve a levantarse como un canto que atraviesa el tiempo y acompaña a los pueblos de este lado del mundo.
🇨🇱 Artista sensible, Violeta supo convertir la música en un acto de amor y de lucha, en un lenguaje capaz de nombrar las heridas colectivas y también los sueños que persisten aun en medio del dolor. Su obra nació del pueblo y volvió siempre a él. Recorrió campos y ciudades recogiendo saberes, melodías y palabras que hablaban de injusticias, de ausencias, de trabajo duro y de esperanza.
🇨🇱 En sus canciones habitan las penas más profundas y las alegrías más simples, los anhelos de justicia y la ternura que sostiene la vida cotidiana. Cada verso fue una forma de resistencia para mantener viva la memoria de quienes no tenían voz en los escenarios oficiales.
🇨🇱 Violeta cantó con una sensibilidad única, capaz de estremecer y de abrazar al mismo tiempo. Su ternura fue sin dudas una fuerza creadora y su pasión, una manera de decir que la cultura popular es un territorio político donde se defiende la dignidad. En cada intervención suya, en cada presentación, dejó claro que el arte no puede separarse del compromiso con la realidad que lo rodea.
🇨🇱 Hoy, su canto sigue viajando por los rincones de nuestra América. Nos recuerda que la música puede ser refugio y también bandera, que la belleza puede nacer del sufrimiento y transformarse en esperanza colectiva.



