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Crédito: Carlos Ramón Morales – Instituto Mexicano de Cinematografía

🚖 Mario maneja un taxi, se va de tragos con sus compas, tiene una novia artista, en su pecho hay un tatuaje imponente y le enseña a su sobrina a boxear. Pocos saben —tampoco hace falta decirlo—, que Mario es un hombre trans. Pero una turbia noche de cantina, la borrachera traiciona y a las semanas se descubre embarazado. Durante la gestación, también se gestan preguntas sobre su identidad de género, su relación con su mundo —su familia, su pareja, sus compañeros de trabajo— y la aceptación de sí mismo.

🚖 La película mexicana “Soy Mario”, de Sharon Kleinberg, se suma a la oferta audiovisual sobre las identidades trans. Forma parte de las secciones Premio Maguey y Premio Mezcal del 41 Festival Internacional de Cine en Guadalajara. 

Soy Mario la protagoniza Oustin de León, pero en los créditos hay un grupo de asesores de la comunidad trans, entre ellos el mismo Oustin. Pensaba que además de protagonizar, también está apuntalando lo que escribiste, como cocreador 

“Yo no pertenezco a la comunidad trans y quise hacer un acercamiento genuino y una representación digna. Era esencial contar con estos colaboradores, quienes me apoyaron mucho, porque a mí se me ocurrió la historia, pero quería alejarme de los estereotipos y buscar la verdad del personaje. Recurrí a estos asesores para consultarles muchas cosas; dudas médicas y de los tratamientos. Y tanto Oustin como los demás aclararon mis dudas para construir un personaje fidedigno. A Oustin lo puse como asesor porque en cada escena yo rebotaba mucho con él, nos dimos el espacio de dialogar sobre cada cosa que pasaba, y dentro de su vivencia y experiencia me guió en detalles de algunas escenas”.

¿Cómo nace la idea de hablar de este hombre trans que queda embarazado? 

Yo desconocía el tema y me llamaba mucho la atención la identidad de género. Platicando con personas trans me di cuenta que muchos de ellos rompen con su familia de origen y tampoco forman familias. Me decían que no se sentían con el derecho siquiera de tener una familia. Esto viene por el estigma social respecto a las personas trans, sobre todo si se trata de tener hijos. Lo noté como común denominador y esto me llevó a desarrollar la historia.

Se suele hablar más de las mujeres trans, pero los hombres trans son un territorio poco conocido…

Muchas personas piensan que no existen, que solamente existen las mujeres, porque tienen mayor visibilidad. Los hombres trans no quieren siquiera que los reconozcan como hombres trans, no lo dicen, saben que no serán aceptados y para evitarse situaciones incómodas prefieren pasar desapercibidos. También es más fácil para ellos, porque con la testosterona rápido consiguen el cambio de su imagen; yo no había visto que hubiera un hombre trans como protagónico de una película y quise abordarlo desde ahí. 

Soy Mario tiene en su centro el embarazo del protagonista, pero también habla de los conflictos de un hombre trans con su entorno: hay escenas donde Mario participa de un grupo muy de hombres, el de los taxistas; otras escenas con su familia, que podría describirse como un matriarcado. El factor común es la incomodidad de no saber cómo manejarse ante él. Desde ahí me parece interesante el personaje. 

Las familias viven de cerca la transición de género y les provoca una gran resistencia: tú eres mi hija, yo te parí; hay un tema de las madres y los padres respecto a no aceptar la transición.

En el caso de Mario, quise tomar algo que se replica mucho: les siguen llamando desde el género de su sexo biológico, le siguen diciendo hija, hermana. Le llaman Mario, pero se refieren a él en femenino. Muchas familias toman el hecho de hablarles por el género con el que se identifican como una sumisión, como haber perdido una batalla. Quise conservar eso en la madre y las hermanas. Con la novia Jessy es distinto, porque ella lo conoce como hombre.

Y en el mundo de los taxistas, ahí hay interacciones interesantes: Joaquín, borracho, pendenciero, un macho clásico; y Tadeo, también de trato áspero pero más sensible. Retratas el lenguaje entre hombres, alburero, agresivo, pero también de camaradas.  

Cuando los hombres trans hacen su transición, se construyen a partir de un modelo aprendido. Por lo general es el machista, por lo menos en estas sociedades mexicanas y latinoamericanas. El hombre trans quiere pertenecer a ese grupo y busca comportarse de igual manera. Una dice: «¿Cómo es posible, si tú viviste la parte de ser mujer, de haber sido discriminada y tratada como inferior?» Pero es un proceso natural dentro de su transición psicológica. La mayoría caen en este modelo para pertenecer. Mario quiere encajar con los taxistas, intenta comportarse igual y hasta hace bromas machistas, pero al final forja su identidad y reafirma su personalidad.

Imagen secundaria

Sé que tienes una trayectoria en teatro, también has hecho guión de cine, pero no te habías parado en el set con el cargo de directora. ¿Cómo fue esa experiencia?

Emocionante y demandante, un reto en el que aprendí muchísimo y que me encantó. Me ayudó tener esta base del teatro, especialmente dirigir actores, que es la parte que más me gusta. La parte técnica sí fue más complicada y tuve que acercarme mucho a todo mi equipo, que me ayudó muchísimo, porque para mí había cosas que eran nuevas y necesitaba el apoyo.

Me sentí muy arropada por todo mi equipo y eso fue importante.

Muchas películas que se presentarán en Guadalajara este 2026 tratan personajes y temas del universo queer. Es el caso de Soy Mario. ¿Qué piensas de esta forma de abordaje?

Las películas son un reflejo de su época y de lo que está pasando en el mundo. No es gratuito que ésta, como otras películas, evolucionen con la sociedad. Y me parece importante. El hecho de que salgan estas películas habla de que la sociedad está teniendo una apertura distinta.

Cuando empecé este proyecto, hace muchísimos años, la gente me veía como si estuviera loca. Ahora ya no, me da muchísimo gusto que esté cambiando, porque al final de cuentas la narrativa va creando la realidad. Estas películas llegan a las audiencias y van creando una narrativa distinta.

¿Qué te parece presentar Soy Mario en el Festival de Cine en Guadalajara? 

Me emociona muchísimo, es un gran festival, yo he ido algunos años y se me hace muy importante en nuestro país. Me encanta también porque Oustin es de Guadalajara y hay una gran comunidad trans allá. Es importante presentarla ahí y me gusta que sea su estreno mundial y nacional en un festival que admiro mucho.