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«En el campo del pobre hay abundante comida, pero la injusticia se la arrebata.» Proverbios 13, 23

🌱 Desde la Comunidad Pentecostal Dimensión de Fe en IADLA, junto a nuestras construcciones territoriales, proclamamos que la tierra no es una mercancía ni una propiedad sin límites. La reconocemos como un regalo sagrado de la Divinidad de muchos nombres, destinado al bien común, al sostén de la vida, a la fraternidad de los pueblos y al futuro de las próximas generaciones. Cuando la tierra se entrega a la especulación o queda en manos de corporaciones extranjeras, pierde su sentido de hogar comunitario y es reducida a un objeto de explotación y beneficio para unos pocos. 

🌱 La entrega y concentración de grandes extensiones de territorio en manos extranjeras genera consecuencias profundas que afectan el bien común. Produce desarraigo y migración forzada, ya que la pérdida del acceso a la tierra ha expulsado históricamente a familias rurales hacia las periferias urbanas, rompiendo comunidades, saberes y formas culturales de vida. También debilita la soberanía alimentaria, un país que no controla sus bienes naturales pierde capacidad para decidir qué produce, cómo lo produce y para quién. Y profundiza la vulnerabilidad ecológica, porque los modelos de acumulación extractivista suelen priorizar el beneficio económico a corto plazo por encima del cuidado del agua, los bosques nativos y la biodiversidad que sostiene la vida de las poblaciones.

🌱 Desde nuestra experiencia de fe y comunidad, decimos “No” al proyecto de ley de extranjerización de la tierra. Defendemos la dignidad de quienes trabajan la tierra con sus manos día a día, cuidan el territorio y construyen soberanía real a través del trabajo, el arraigo, la solidaridad y la organización comunitaria.

Denunciamos la ofensiva del gobierno de Milei para derogar la Ley de Tierras Rurales (26.737) y reemplazarla por el proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”. Detrás del lenguaje del “derecho de propiedad” se esconde un plan concreto de concentración, despojo y apertura irrestricta de los territorios al mercado.

🌱 Este proyecto busca eliminar el tope del 15% a la propiedad extranjera y abrir sin límites la compra de hectáreas argentinas; habilitar la extranjerización de zonas de frontera y de tierras con aguas y recursos estratégicos hoy protegidos; acelerar desalojos que pueden transformar una intimación en despojo en cuestión de días; permitir la venta de tierras incendiadas, convirtiendo el fuego en negocio; y debilitar la ley de barrios populares junto con todo aquello que todavía frena la concentración. Todo esto ocurre sobre las cenizas de la Ley de Emergencia Territorial Indígena, ya derogada, y en un contexto de persecución y encarcelamiento de referentes de los pueblos originarios. No se trata de soberanía de los pueblos, sino de soberanía del capital.

🌱 Desde una fe encarnada, comunitaria y cuir, reconocemos que Jesús nos llama a construir vínculos nuevos, donde la vida esté en el centro y donde cada cuerpx, cada territorio y cada comunidad vulnerada pueda ser cuidada, nombrada y defendida con dignidad. Por eso, acompañar a lxs pequeñxs productorxs, a las comunidades campesinas, a los pueblos originarios, a las familias rurales, a los barrios populares que habitan y defienden la tierra es parte fundamental del anuncio de la Buena Noticia y del compromiso pastoral del Evangelio en nuestro tiempo.

🌱 Defender la tierra es defender la posibilidad de una vida digna para nuestro pueblo: el alimento en nuestras mesas, el arraigo de nuestras memorias, el cuidado de la Casa Común y el futuro de las próximas generaciones. Lo hacemos desde una espiritualidad que abraza, que se organiza en comunidad y que se niega a bendecir cualquier proyecto de muerte, exclusión o despojo. Por eso afirmamos con esperanza y compromiso: la tierra no se vende; la tierra se cuida, se habita y se comparte.

🌱 ¡La tierra es de los pueblos, de las comunidades que la cuidan y de quienes la habitan con memoria, ternura y justicia; no del mercado ni del alambrado!

Foto encabezado: mansión del mega empresario Georges Lewis frente a Lago Escondido