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Por ArteInformado

Nueva York / Oaxaca – El bailarín, coreógrafo y antropólogo muxe Lukas Avendaño, originario de Tehuantepec, Oaxaca, ha sido distinguido con el Premio a la Excelencia Artística de la Foundation for Contemporary Arts (FCA) en Nueva York, convirtiéndose en el primer mexicano en recibir este galardón. A diferencia de otros premios, este no se otorga por solicitud, sino por recomendación anónima de colegas y artistas. «A mí me notificaron por una llamada telefónica a finales del año pasado», declaró Avendaño a la revista Proceso, y explicó que inicialmente pensó que se trataba de una nominación, aunque «en realidad ya había sido elegido por un comité de colegas y artistas». La ceremonia de entrega se realizó en marzo en Brooklyn, donde Avendaño fue la única persona latinoamericana entre los 26 premiados. El artista postergó el anuncio público del premio durante meses para no interferir en el seguimiento del caso de su hermano Bruno Avendaño, desaparecido desde 2018 y hallado sin vida en una fosa clandestina en 2020.

Avendaño combina su formación como antropólogo con el teatro, el performance y la coreografía para examinar conceptos de sexualidad, género y etnicidad desde una perspectiva comunitaria. Como muxe, ha llevado esta identidad a los escenarios más importantes del mundo con obras como Réquiem para un alcaraván (2012), No soy hombre, soy mariposa (2014) y Lemniskata (2022). A lo largo de su carrera ha recibido reconocimientos como el Premio Travesías Escénicas y el Premio de la Audiencia del Zurcher Theater Spektakel en Zúrich. Sin embargo, el reconocimiento internacional contrasta con el silencio de las autoridades locales y estatales en Oaxaca, que Avendaño interpreta como parte de la tensa relación con el poder local a causa de su activismo. «Este caso no es aislado, existen desapariciones de larga data que las familias mexicanas siguen reclamando», declaró a Proceso, añadiendo que «el desinterés, la discriminación y la falta de justicia no pueden seguir sucediendo».

Parte del recurso económico del premio será destinado a la creación de la «Embajada del Conservatorio de las Artes» en Tehuantepec, un proyecto que el artista concibe como «un espacio de memoria no institucional» que funcionará como resguardo del expediente del caso de su hermano y como sede de curadurías expositivas sobre la desaparición forzada en México. Avendaño señaló que el proyecto busca garantizar que la memoria de Bruno y de otras víctimas no sea transgredida por las instancias gubernamentales de justicia. «Nuestras existencias no son hechos aislados, todo se sucede colectivamente», afirmó. La Embajada, que Avendaño viene gestando desde hace tiempo, se presenta como una alternativa a la negligencia institucional y como un espacio para reunir evidencia, denuncia y testimonio sobre las desapariciones forzadas en el Istmo de Tehuantepec y otras regiones del país.

Lukas Avendaño, que actualmente se encuentra a la espera de una audiencia propuesta para el 4 de agosto en relación con la Recomendación 10/2023 emitida por la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, continuará su labor artística y activista en los próximos meses. Con este premio, Avendaño reafirma su compromiso con la denuncia de las desapariciones forzadas en México y con la construcción de espacios de memoria desde las comunidades originarias, mientras su carrera artística sigue consolidándose a nivel internacional como una voz fundamental para visibilizar las identidades disidentes y las luchas por la justicia en México. «En ocasiones sólo así voltean a ver estos casos», concluyó Avendaño en referencia a la visibilidad que el premio ha dado a su lucha familiar y comunitaria.