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🕯️ Como Iglesia Pentecostal dimensión de Fe en IADLA y desde todas nuestras construcciones territoriales recordamos hoy a Liliana Esther Aimetta, una mujer cuya fe metodista se volvió camino, abrigo y denuncia en uno de los momentos más oscuros de nuestra historia argentina

🕯️ En 1976, en pleno terrorismo de Estado, Liliana eligió no mirar hacia otro lado. Su espiritualidad significó un compromiso profundo con el pueblo, con sus dolores y con las luchas que atravesaban cada barriada. Recordamos su militancia en la Juventud Peronista y en su calidad de docente, su pertenencia a CTERA, defendiendo siempre los derechos de este gremio históricamente atacado. 

🕯️ Su vida encarna esa certeza imprescindible de que la fe, cuando es verdadera, se vuelve gesto concreto: acompañar a quienes sufren, escuchar a quienes nadie escucha, y sostener la esperanza cuando el miedo intenta paralizarlo todo. Liliana entendió que el Evangelio es una invitación permanente a ponerse del lado de lxs vulneradxs y a denunciar las violencias que pretenden silenciar al pueblo. Por eso fue perseguida, detenida y desaparecida. Y por eso su nombre permanece.

🕯️ Como ella, fueron muchxs lxs hermanxs y compañerxs que, desde distintas iglesias y comunidades, asumieron el deber profético al que nos convoca Jesús de Nazaret: decir la verdad aunque incomode, resistir a la injusticia aunque amenace, cuidar la vida aunque sea incómodo para los poderes de turno. Su martirio, y el de tantxs otrxs, nos recuerda que la fe puede y debe ser semilla de dignidad y rebeldía.

🕯️ Hoy honramos su legado como una brújula que sigue señalando el camino: el de una fe comprometida con el pueblo, una fe que abraza, que acompaña y que no se calla frente al horror. 

🕯️ ¡Liliana Esther Aimetta, presente, ahora y siempre!