🇸🇻 Como Iglesia Pentecostal Dimensión de Fe en IADLA y desde todas nuestras construcciones territoriales conmemoramos aquel 12 de marzo de 1977 en que fueron asesinados en El Salvador el sacerdote jesuita Rutilio Grande y los campesinos Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus. Su martirio se convirtió en uno de los acontecimientos que marcaría profundamente la historia de la Iglesia salvadoreña y la lucha de las comunidades populares por justicia y dignidad.
🇸🇻 Docente del Seminario San José de la Montaña de San Salvador y rector del Externado San José, Rutilio llevó adelante una intensa labor pastoral junto a las comunidades. Fue uno de los jesuitas impulsores de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), donde el Evangelio se compartía desde la vida cotidiana del pueblo, y formador de hermanxs en la fe conocidxs como Delegados de la Palabra, quienes multiplicaban el anuncio de una fe viva y comprometida.
🇸🇻 Grande tejió además una profunda amistad con Óscar Arnulfo Romero, quien hacia 1970 sería nombrado obispo de San Salvador. Ambos compartieron la convicción de que la fe cristiana no podía permanecer indiferente ante la injusticia que padecía el pueblo.
🇸🇻 Con la certeza de que sólo la organización salva, Rutilio asumió en 1972 como párroco de Aguilares, el municipio donde nació y creció. Allí acompañó de cerca a la comunidad campesina, profundamente golpeada por la explotación de terratenientes y poderosos. Desde el Evangelio denunció con valentía la violencia y la persecución ejercida desde el gobierno y el Ejército contra sacerdotes, religiosas y feligreses comprometidxs con la justicia.
🇸🇻 El 12 de marzo de 1977, mientras viajaba por la carretera entre Aguilares y El Paisnal para celebrar misa, fue emboscado por miembros de los Escuadrones de la Muerte. En el ataque fueron asesinados también sus acompañantes: el joven Nelson Rutilio Lemus, de 16 años, y Manuel Solórzano, de 72.

🇸🇻 Este crimen marcó profundamente a Monseñor Romero, quien desde entonces decidió no participar en ningún acto gubernamental hasta que se esclareciera la verdad. A partir de ese momento su voz profética se volvería aún más firme en la denuncia de la injusticia.
🇸🇻 Hoy recordamos a Rutilio Grande como pastor y hermano cercano a su pueblo, quien junto a Nelson y Manuel fue reconocido como beato por la Iglesia y como santo por la memoria viva de su gente.
🇸🇻 “Vamos todos al banquete, a la mesa de la creación, cada cual con su taburete tiene un puesto y una misión”, decía el padre Grande y desde nuestro presente lo reafirmamos, en un compromiso inquebrantable con la defensa de nuestros derechos.
🇸🇻 ¡Rutilio vive, la lucha sigue!



