Embargadxs de emoción y recuerdos, decenas de compañerxs reafirmaron el compromiso presente con su obra y descubrieron una placa conmemorativa en Radio Gráfica.
Decenas de testimonios; emociones que se contagiaban y retroalimentaban unas con otras a partir de cada intervención; y el descubrimiento de una placa conmemorativa en el estudio mayor de Radio Gráfica constituyeron las actividades centrales del acto en homenaje a Patrick Rice, a 16 años de su partida. Un acto que congregó, el pasado 8 de julio, a curas, pastorxs, laicxs, militantes, activistas, sobrevivientes de la última dictadura cívico militar y, fundamentalmente, jóvenes dispuestxs a mantener viva la simiente de la obra del irlandés que dedicó su vida a luchar por la dignidad de los sectores más desprotegidos de la sociedad argentina.
Carlos Rice, hijo de Patricio, agradeció la presencia de una funcionaria de la Embajada de Irlanda en el acto porque -dijo- “no solo es el país donde nació mi papá, sino que le salvó la vida. Su trabajo diplomático le y nos permitió que pudiéramos, precisamente, seguir haciendo vida”, al tiempo que ponderó esa acción acontecida durante la última dictadura como una “labor humanista entre Estados y pueblos”.
Fátima Cabrera, la compañera y esposa de Rice, destacó que la muerte “encontró a Patricio luchando” contra las desapariciones forzadas en todo el mundo. “Él recorrió una serie de ámbitos, fundamentalmente humanitarios en una época en la cual está en juego nuestra humanidad desde lo más profundo”.
Conmovida, Fátima agradeció la presencia de compañerxs y activistas de diferentes organizaciones y colectivxs en el homenaje, entre ellas la de la Reverenda Obispa de la Comunidad Pentecosta Dimensión de Fe en IADLA, Gabriela Guerreros, a quien mencionó especialmente.
Para Maria Adela Antokoletz, hija de una de las 14 mujeres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Patricio tenía “una personalidad dinámica, brillante, llena de entusiasmo y de suma inteligencia. Comprendía la hondura del corazón humano”. “Él se podía sentir en casa en Manila, en Bielorrusia, en cualquier país de África, donde reclamara por las y los desaparecidos de cualquier Estado”.
Por su parte, Domingo Bresci, integrante del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres, recordó que, si bien no realizaba un trabajo directo con Patricio, conocía su compromiso y su obra a través de compañeros del Movimiento Sacerdotes para el Tercer Mundo, por lo cual “caminábamos en la misma dirección de una iglesia comprometida con los pobres”. “Otro aspecto que nos une -agregó- es la espiritualidad de (la Fraternidad Laica Carlos de) Foucauld”.
El acto en Radio Gráfica también contó con la presencia de Presas Políticas de Devoto, mujeres militantes concentradas en la Unidad N° 2 de la Cárcel de Villa Devoto, en la ciudad de Buenos Aires, durante la dictadura, un colectivo que llegó a albergar a unas 1.200 detenidas, organizó redes de resistencia interna y mantiene su activismo por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

“A mí me conmueve haber compartido en mi adolescencia encuentros de formación, que nos tallaron como personas, que nos llevaron a la militancia, que fueron justamente en los grupos de la Iglesia Católica, en la lectura de lo que luego entendimos el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y cómo esos recorridos siguen siendo hilos de coherencia que potencian los encuentros de hoy”. Y añadió: “Le digo a Fátima, a quien contacté hace poco, que siento un profundo respeto por su aporte a la construcción de espacios interreligiosos”.
“Patricio siempre tuvo la calidez de la escucha, siempre dedicado a la construcción de proyectos comunitarios”, destacó otra de las militantes, quien repasó su experiencia en los Viacrucis Interreligiosos y el rol de Patricio en ellos.
“Es muy lindo estar presente y escuchar todas las historias de Patrick y de su vida. Así que gracias a todas y todos por compartirlas e invitarnos a estar presente”, señaló a su turno la diplomática de Irlanda. Aunque muy lejos de su tierra natal, Patricio, a través de su vida y su lucha junto a su compañera Fátima, supo encarnar lo mejor de los valores irlandeses: compromiso por la paz, defensa de la democracia y los Derechos Humanos, y, sobre todo, el entendimiento de la importancia de la cooperación internacional para lograr un mundo más justo para todas y todos”.
Quién fue Patrick Rice
Cristiano consecuente como sacerdote y luego como laico, fue víctima del terrorismo de Estado, que se impuso a sangre y fuego en Argentina entre 1976 y 1983, por su trabajo pastoral en villas y un referente esencial de los derechos humanos. Cofundó en 1981 la Federación Latinoamericana de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (Fedefam) y acompañó activamente los juicios por crímenes de lesa humanidad.
Nacido en Irlanda en 1945, llegó a la Argentina en 1970 con la congregación del Verbo Divino y luego se integró a los Hermanos del Evangelio. En octubre de 1976 fue secuestrado por su labor en villas y sometido a torturas. La presión internacional -en particular, la de su país natal, Irlanda- logró su traslado a la cárcel y posterior expulsión, mientras la conducción eclesiástica —a la que criticó por su complicidad con la dictadura— tramitó su exilio sin denunciar los abusos.
En 1985 dejó los hábitos para casarse con Fátima Cabrera, con quien tuvo tres hijos -Carlos, Amy y Blanca- y continuó su militancia laica. A lo largo de su vida mantuvo su compromiso con la verdad y la justicia por los más desprotegidos. “Sigo trabajando para una Iglesia que vive fielmente el mensaje sencillo y profundo del Evangelio, pero que ha sido traicionada en la historia reciente por miembros del clero y del Episcopado que debieron y deben cumplir su deber de sostener en alto este tesoro ante el pueblo de Dios”, supo escribir.
Luego de visitar a familiares y amigos en su Irlanda natal, se descompuso durante la escala del vuelo Dublín-Buenos Aires y falleció el 8 de julio de 2010.

Gabriela Guerreros: “Como Patricio, seguiremos transmitiendo el Evangelio con lucha y sin renunciar a la dignidad”
Nuestra Reverenda Obispa Gabriela Guerreros encarnó uno de los testimonios sobre el compromiso de Patricio Rice con lxs oprimidxs. Entre anécdotas y reflexiones, recordó el acompañamiento estrecho que dio a la Comunidad Pentecostal Dimensión de Fe en una de sus horas más difíciles y cómo la adversidad lxs unió en una lucha que lo sobrevive y palpita hasta hoy.
A continuación, los pasajes centrales de la intervención de Gabriela Guerreros en el homenaje a Rice:
Primero quiero agradecer esta historia que hoy tejemos en torno a Patricio Rice, a su familia y a la militancia. Valoro las voces de este encuentro que dan testimonio y pasan a ser fortaleza en estos días difíciles.
Lo conocí a Patricio detrás de una reja, siendo pastora de la Comunidad Pentecostal Dimensión de Fe. Les cuento: en el barrio de Mataderos había cinco familias de nuestra comunidad que vivían en una clínica abandonada donde residían además otras 30 familias. Todas ellas iban a ser desalojadas. Aquel domingo del año 2009, nuestras hermanas no vinieron a la comunidad. Las llamamos por teléfono y nos dijeron que no concurrirían porque estaban sitiadas por la Gendarmería Nacional.
Ante esa situación, con un grupo de hermanos y hermanas fuimos al lugar a hacer el aguante. Y, a las 8:00 del día siguiente, detrás del vallado, estaba Patricio preguntándonos qué necesitábamos. A las 48 horas armamos allí un encuentro de oración, en el cual también nos acompañó la Madre Norita Cortiñas. Desde entonces, no nos despegamos más de Patricio.
Para nosotres fue un aliado, un gran compañero, alguien que nos recordaba a diario que lo imposible era posible. Logramos como comunidad religiosa, evangélica, pentecostal, hacer un homenaje a las cristianas y cristianos detenidos desaparecidos que él compartió con nosotros un 10 de diciembre, donde también estuvo Fray Antonio Puigjané contando sus historias en la Villa Itatí, de Quilmes.
En esas circunstancias, conocimos también a Fátima y toda su historia. Para las mujeres de nuestra comunidad, Fátima es un faro permanente de fortaleza continua. Y estuvimos ahí acompañando desde el minuto cero lo que fue y es el Espacio Interreligioso Patrick Rice en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (exESMA).
Como comunidad, Patricio sigue siendo el profeta necesario en estos tiempos. La familia Rice es testimonio vivo de esperanza. Por último, quiero destacar esa enorme sonrisa que en los peores momentos transmitía vida y lucha. Estamos agradecidxs porque Patricio se cruzó en la vida de nuestra comunidad, porque nos atravesó con ese amor incondicional, al igual que Fátima y su familia.
A mí me emociona mucho estar hoy aquí en representación de nuestra comunidad. El día de su último viaje habíamos agendado una reunión para la semana siguiente con la intención de seguir tejiendo cosas con él. Hasta su último minuto hablaba de una Iglesia combativa. Por todas estas razones, hoy estamos aquí con la intención de celebrarlo y homenajearlo. Nuestro compromiso, como él nos impulsaba, es y seguirá siendo transmitir el Evangelio con la vida, con la lucha, con la esperanza y no renunciar a la dignidad, a la democracia y a la paz de los pueblos.


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