Tu partida nos estremece hasta los huesos. Despedirte es también detenernos, mirar el camino recorrido y reconocer las huellas que dejaste en quienes compartieron tus luchas, preguntas, aprendizajes y esperanzas.
Malena fue una mujer comprometida con las causas de nuestros pueblos. Su quehacer fue profundamente político y humano, puso palabras y voz allí donde durante mucho tiempo hubo silencio, construyó herramientas para enfrentar las violencias y, sobre todo, apostó a que los vínculos podían transformarse. Su recorrido estuvo ligado al trabajo con mujeres, familias y varones que ejercieron violencia, así como a la construcción de nuevas maneras de pensar las masculinidades.
Su legado nos deja el desafío de no naturalizar ninguna forma de violencia. También nos invita a seguir pensando qué significa construir masculinidades capaces de revisar sus privilegios, asumir responsabilidades y transformar los modos de vincularse. Nos deja, además, la convicción de que ninguna transformación profunda ocurre en soledad.
Por eso queremos recordarla desde la comunidad, desde las redes que construyen cuidado; desde quienes trabajan para que las iglesias, las instituciones y las familias sean espacios donde la vida pueda desplegarse sin miedo y desde quienes creen que educar, escuchar, acompañar y transformar también son formas de hacer política.
En tiempos en los que tantas conquistas parecen nuevamente amenazadas, recordar su vida es también una manera de continuar su tarea.
🔴 Que su memoria circule en nuestras conversaciones.
🟠 Que aparezca en nuestras prácticas.
🟡 Que nos incomode cuando se naturaliza la violencia.
🟣 Que nos recuerde que ninguna transformación es individual.
Malena, gracias por las preguntas, por las búsquedas, por el trabajo compartido y por las huellas que dejaste en tantas personas y espacios. Que todo lo que ayudaste a sembrar siga encontrando cuerpxs, palabras y comunidades donde volver a florecer.
✍️ Reverenda Obispa Gabriela Guerreros
Comunidad Pentecostal Dimensión de Fe



