Por Gonzalo Valverde / La Izquierda Diario
La noticia fría diría que Max Caviglione y Lulén Watts fueron declarados culpables al ser considerados de coautores de homicidio calificado por el vínculo y criminis causa en grado de tentativa hacia William Watts, padre adoptivo de Lulén. La resolución estuvo cerca de lo que pedía el fiscal Marcelo Fenoll (13 años y cuatro meses) y la querella pese a que el tribunal popular aceptó únicamente dos de los cinco agravantes pedidos por la fiscalía.
Como señaló Agustina Chora en Enfant Terrible, el juicio desde el inicio estuvo plagado de parcialidades e irregularidades. Especialmente, destaca cómo el proceso desconoció por acción y omisión las circunstancias a las que estuvo expuesto Lulén y su madre: violencias por motivos de género por parte de William Watts.

“Nuestra posición es que estos hechos no pueden analizarse aisladamente. Se produjeron y acumularon a lo largo de los años y tuvieron consecuencias concretas en la salud psíquica de Lulén, al punto tal que hoy presenta más de 30 cortes en su cuerpo por autolesiones que iniciaron en su adolescencia. Durante el debate se escucharon testimonios sobre sus características depresivas, ataques de pánico, fobia social y autolesiones”, describen en el informe Dania Villanueva y Rocío Garro, abogadas de Max y Lulén. Luego de la lectura de la sentencia, las abogadas expresaron a La Nueva Mañana: «Hay una abierta desproporción en la condena tratándose de chicos sin antecedentes».
“La perspectiva de género no puede comenzar cuando una persona trans es víctima y terminar cuando esa misma persona se sienta en el banquillo de los acusados”, señalaron las abogadas. Como señalaron en Territorio Diversidad, “Cuando las personas travesti-trans delinquen, el sistema judicial suele responder con el doble de dureza: castiga el hecho, pero también castiga a la identidad por no encajar en la norma”.
Esta condena esconde un contenido fuertemente disciplinador para el conjunto de las disidencias sexuales, en un contexto en el que se alientan los discursos y actos de odio desde el propio gobierno nacional. Si te violentan toda tu vida por tu orientación sexual, identidad o expresión de género, no podes defenderte ni hacer nada. El Estado y los gobiernos tampoco lo van a hacer. Agachar la cabeza o ir a la cárcel aparecen como opciones. ¿Se puede hablar de justicia si se ignora el historial de violencia ejercida por William Watts? ¿Qué respuesta da el Estado y su justicia a las infancias y juventudes trans expulsadas de sus hogares? ¿El punitivismo soluciona algo o solo esconde las desigualdades tras las rejas? ¿Las pocas políticas públicas alcanzan o es urgente organizarnos desde abajo?
La Colecta Mala Racha y un apañe colectivo en Tribunales II
Luego de escuchar la sentencia, cerca de una quincena de activistas, conocides y amistades de Max y Lulén, salieron de Tribunales con lágrimas en los ojos. Afuera los esperábamos autoconvocades, activistas de distintos espacios y organizaciones como de la Asamblea de Disidencias Sexuales, ATE-Conicet, entre muchas otras. Todes convocades por la Colecta Mala Racha (@malaracha2) que hace meses viene visibilizando, juntando dinero para los gastos del juicio y acompañando a Max y Lulén. Desde Mala Racha también realizaron una crónica diaria del juicio y siguen recibiendo aportes al alias mala.racha3 (Re) para pagar la defensa.
La tristeza fue contagiosa. La reaccionaria y oscurantista justicia cordobesa había decido algo que algunes preveían. Fue recibir un duro golpe y una derrota a una lucha que resistió y se visibilizó desde los márgenes. Algunas organizaciones como la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo de Córdoba permanecieron indiferentes. Otres nos quedamos con la sensación de que podíamos haber colaborado más activamente.
La tristeza va dando lugar a la bronca contra una justicia que nunca fue aliada a los feminismos ni a las disidencias sexuales. El caso de Agostina lo expresó con el cinismo de un fiscal que felicitaba a los perros como repudió Laura Vilches. El volver a ver, una vez más, la expresión de un contexto de ataques constantes a las personas LGTBIQNB+ legitimados con los discursos de odio y las políticas antiderechos de Javier Milei y sus cómplices. Ante esto, necesitamos responder más organizades que nunca: tanto entre las propias disidencias sexuales como, también, en común con distintos sectores que luchamos contra este gobierno, sus planes de ajustes y ataques.
¡Basta de odio, violencias y ataques a las disidencias sexuales! ¡Nuestras vidas también importan!
El viernes, ATTTA y numerosas organizaciones repudiaban la situación de violencia y hostigamiento que llevó a que Luciana Centeno se quitara la vida en Jesús María. Hace una semana, vimos tres travesticidios-transfemicidios en el país, uno, el de Jessica Núñez, en Villa Nueva en la provincia de Córdoba. Incluso, el sábado 22 en la Asamblea de Disidencias Sexuales acompañábamos a la familia de Samuel Tobares a 9 meses de su asesinato, motivado por su orientación sexual, a manos de la policía provincial de Juan Pablo Quinteros.
Hace algunos meses repudiamos el asesinato de Vica Monteros en barrio Alberdi de la capital cordobesa. La lista parece interminable y crece mientras más retrocedemos en el tiempo pensando en los casos que permanecen impunes como el de Laura Moyano. Los discursos de odio y las políticas del gobierno nacional legitiman, avalan y amplifican esta realidad.
Ni hablar de sus políticas económicas de hambre y miseria que tiene a muches apenas subsistiendo en una provincia donde ni siquiera existe un cupo o inclusión laboral travesti-trans. Una crisis económica marcada por el desempleo, la precarización laboral o el pluriempleo donde cada vez cuesta más llegar a fin de mes. Mientras algunos sectores del kirchnerismo dicen que hay que esperar al 2027 o el peronismo de Bonino y compañía sigue en sus cómodos sillones mientras sus diputados y senadores le votan varias leyes a este gobierno, una alternativa es ampliar la organización colectiva desde abajo y democráticamente como buscamos hacer en la Asamblea de Disidencias Sexuales.
¿Qué podemos hacer en este contexto?
El sistema cisheterosexual, patriarcal y capitalista muestra hasta dónde puede llegar impulsado por el odio y la convicción de ir en contra de derechos tan básicos como el de la vida. Frente a esto, la organización y la lucha surgen como única alternativa posible. El apañe, el abrazo, el tejer redes, el poder colectivamente organizarnos para hacerles frente.
Para seguir luchando por Max y Lulén en las próximas instancias judiciales sin confiar en lo más mínimo en esa justicia sino solo confiando en nuestras fuerzas. También sabiendo que en este contexto, necesitamos de la más amplia unidad junto a otros sectores para que toda la bronca que venimos acumulando en tantos años de odio y violencia se expresen en las calles.
El sábado 19 de septiembre habrá una “Marcha de la Bronca” que convocamos desde muchos y diversos sectores. Trabajadores de distintos gremios, jubilades, activismos discas, antiespecistas, transfeministas y disidentes, entre muchísimos otros sectores, saldremos a las calles. Nos une un mismo enemigo: este gobierno, sus cómplices y una situación económica, social y política que no se aguanta más.
En octubre, en el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, BIsexuales, Intersex y No Binaries, será también un punto de apoyo para la organización colectiva, la visibilización y ser miles en las calles. En ese marco, también se realizará un “Encontrolazo” organizado por la Asamblea de Disidencias Sexuales para visibilizar estos casos y reflexionar colectivamente sobre la articulación entre disidencias y feminismos. Es un desafío que la campaña por Max y Lulén, el repudio a ese juicio nefasto, la lucha contra toda forma de odio y violencia hacia las disidencias sexuales y por nuestros derechos también sea tomado, visibilizado, ampliado y potenciado por el Encuentro Pluri en su totalidad.
La lucha sigue y nos necesita unides, en las calles y cada espacio público sin dejar de levantar en alto nuestras banderas hasta conquistar que nunca más haya violencias ni discriminación hacia las disidencias sexuales y por nuestra verdadera y completa libertad.
Crédito fotos: La Tinta



