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Escribe: Reverenda Obispa Gabriela Guerreros

💜 Desde la Comunidad Pentecostal Dimensión de Fe en IADLA, junto a todos nuestros espacios de construcción territorial, alzamos la voz una vez más. Lo hacemos desde una identidad que no oculta ni negocia: somos profundamente creyentes, transfeministas y cuir. Y es desde esa fe encarnada, desde esa espiritualidad que habita los márgenes, desde donde nombramos con toda la claridad que nos dan la rabia y el amor: cada femicidio, cada travesticidio, cada crimen de odio que enluta a nuestras comunidades no es una tragedia aislada. Es el eslabón más visible de una cadena que se teje mucho antes del golpe, del disparo, del abandono, de la indiferencia. Es el resultado previsible de un sistema que eligió que nuestras vidas importen menos.

🏳️‍⚧️ La violencia machista no cae del cielo, no surge de la nada ni de la maldad individual de algunos hombres. La produce y la reproduce un sistema económico, político y cultural que, todos los días y de mil formas distintas, trata nuestros cuerpos como descartables, como territorios a conquistar, como mercancías a utilizar y desechar. El patriarcado y el capital no son enemigos separados, son socios, juntos miden el valor de nuestras vidas, juntos deciden quién merece protección y quién queda a la intemperie.

💜 Somos las que no encajamos en el molde, somos las tortas, las travas, las travestis, las mujeres trans, las personas no binarias. Somos las pibas de los barrios populares, las migrantes que cruzaron fronteras buscando dignidad. Somos las que trabajan en la economía informal, las que sostienen familias enteras solas, las que aman distinto, las que se rebelan cuando se supone que deben callarse. Somos las creyentes que el mundo religioso más conservador quisiera silenciar, y los movimientos más laicos a veces olvidar. Pero estamos acá. No pedimos permiso para existir. No lo pedimos ayer, no lo pedimos hoy, no lo vamos a pedir mañana.

🏳️‍⚧️ El Estado no es neutral; nunca lo fue: Cuando el Estado recorta el presupuesto en políticas de género, está tomando partido. Cuando cierra los programas de asistencia a víctimas de violencia, está tomando partido. Cuando deja de financiar los refugios donde las compañeras van a salvar su vida, está tomando partido. Cuando la Justicia revictimiza a las sobrevivientes, cuando los jueces absuelven, cuando los fiscales no investigan, cuando las fuerzas de seguridad golpean en vez de proteger, el Estado está tomando partido. Y ese partido no es el nuestro. Es el de los femicidas.

💜 No alcanza con pedir “más seguridad” a un Estado que criminaliza a las mujeres que sostienen ollas populares en los barrios con sus propias manos y sus propixs cuerpxs. No alcanza con exigir protección a quienes nos reprimen cuando salimos a marchar por los derechos de todas, todes y todos. Sabemos que la seguridad real no llega con más patrulleros ni más cámaras. Llega cuando ninguna compañera tiene que elegir entre aguantar la violencia en su casa o quedarse en la calle sin ningún lugar adónde ir.

🏳️‍⚧️ Sabemos lo que necesitamos, lo decimos: Queremos tierra, techo y trabajo. Queremos salud que nos trate con dignidad, sin patologizarnos, sin discriminarnos. Queremos educación sexual integral que llegue a cada aula, que no le pida permiso al miedo ni a los prejuicios. Queremos una justicia que no nos haga volver a vivir el horror cada vez que intentamos denunciar. Queremos una economía que no ponga la ganancia por encima nuestra vida.

💜 Queremos que las compañeras travestis y trans dejen de morir a los 35 años por falta de acceso a salud, por la violencia policial, por la exclusión del mercado laboral, por la soledad que construye la exclusión sistemática. Esa expectativa de vida no es una estadística, es una condena que el Estado escribe y reescribe con cada decisión de política pública.

🏳️‍⚧️ Queremos que las pibas de los barrios no tengan que elegir entre aguantar o quedarse en la calle. Que las mujeres migrantes no sean tratadas como ciudadanas de segunda. Que las trabajadoras de la economía popular sean reconocidas y protegidas. Que nadie tenga que sobrevivir a costa de su dignidad.

💜 Marchamos porque nos queremos vivas: El 3 de junio salimos a la calle juntxs, como tantas veces antes, como tantas veces después. Lo hacemos con la digna y santa rabia que no se apaga con el tiempo, que no se domestica con el cansancio. Marchamos porque no olvidamos sus nombres. Porque no perdonamos la impunidad.

🏳️‍⚧️ Salimos a la calle desde nuestra fe, desde nuestra espiritualidad comunitaria y territorial, desde la convicción de que amar la vida es también resistir todo lo que la destruye. Salimos sabiendo que el camino es largo y que lo andamos juntxs, sosteniéndonos, cuidándonos, exigiéndole a este mundo lo que nos debe: el derecho a vivir.

💜 🏳️‍⚧️ No nos callamos más. Seguimos acá.