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🫓 Cada 7 de agosto, nuestro pueblo vuelve a poner el cuerpo. Miles de personas caminan desde temprano, hacen fila en silencio, llevan una estampita gastada en el bolsillo o prenden una vela en casa. Llegan con cansancio, bronca, fe y esperanza. Frente a San Cayetano, el pedido vuelve a ser sencillo pero profundo: que haya pan, trabajo y paz para todxs.

🫓 Este año se hace necesario decirlo más cerca del corazón y en la calle: no pedimos desde la comodidad, sino con las ollas que se sostienen entre vecinxs en las barriadas populares; con las changas que no alcanzan; con nuestrxs cuerpxs cansadxs; junto a las familias elegidas y en comunidades que siguen abrazando, aunque todo empuje al individualismo.

🫓 En este tiempo de incertidumbre, ajuste y precarización, San Cayetano nos recuerda que la fe popular nunca se queda quieta. La fe del pueblo es memoria de lucha: olla al fuego, mano tendida en la cooperativa, comedor comunitario, iglesia abierta y barrio organizado. Pedir pan y trabajo también es exigir tierra, techo, derechos, reconocimiento y vida digna para todxs.

🫓 Y en ese pueblo estamos nosotrxs: personas trans, travestis, lesbianas, gays, maricas, bisexuales, no binaries y cuir. Con la oración en nuestros labios estamos trabajando, criando, cuidando, acompañando, haciendo comunidad, sosteniendo territorios y defendiendo la ternura como forma de resistencia. También pedimos pan. También necesitamos trabajo digno. También tenemos derecho a vivir una espiritualidad donde no tengamos que esconder el nombre, el deseo, la historia ni el cuerpx para acercarnos a Dios(x).

🫓 Por eso, este 7 de agosto pedimos trabajos sin discriminación, cupo laboral travesti-trans real y efectivo, economías populares fortalecidas, salarios y jubilaciones que alcancen, juventudes con futuro y comunidades de fe donde nadie sea expulsadx por ser quien es. Pedimos lo necesario: justicia concreta, pan compartido y ternura organizada. 

🫓 Creer en la fuerza amorosa de Dios(x) no es esperar con los brazos cruzados. Es descubrir que también se hace presente en la olla popular, en la marcha, en la asamblea, en el abrazo que rescata, en la compañera que acompaña un trámite, en lxs compañerxs que comparten lo poco y en cada comunidad que se anima a decir: nadie queda afuera cuando el pueblo se vuelve mesa, abrazo y camino.

🫓 Porque cuando el pueblo comparte el pan, Dios(x) habla. Cuando una comunidad abraza a las personas que fueron dejadxs afuera, el Evangelio vuelve a hacerse carne. Y cuando lxs descartadxs se ponen de pie, organizan la ternura y caminan juntxs, aparece una señal del Reino: un mundo donde todxs tengan lugar, nombre, mesa, trabajo, deseo, fe y futuro.

🫓 Que este San Cayetano nos encuentre con la fe encendida, las manos abiertas y los pies en la calle. Que no nos acostumbremos a la injusticia ni dejemos de nombrar la esperanza.

🫓 Que el pan sea compartido, que el trabajo sea digno, que la ternura se vuelva organización y que el pueblo entero pueda levantarse con una certeza profunda: la dignidad no se mendiga, se anuncia, se defiende y se construye juntxs.